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martes, 11 de mayo de 2021

Decálogo para escribir una crónica en categorías de formación

Cada vez tengo más dudas sobre si es positivo escribir una crónica en categorías de formación. Tendríamos que pensar, inexcusablemente, en dos cosas al menos: el objetivo que perseguimos con ella y las repercusiones que pudiera tener, esto es, un análisis costes-beneficios. 

Estoy seguro de que, en muchas ocasiones, este análisis se obvia por completo en muchos clubes. Así que aquí va un pequeño decálogo que a mí me sirve de guía para escribir una crónica hacia al exterior (que es o puede ser muy diferente de la que se podría hacer a nivel interno en el Club). 

1º Habla de tu equipo. Especialmente de cosas positivas o neutras. Lo que hay que mejorar ya lo dirá el entrenador en los entrenamientos. 

2º Escribe en general, sin personalizar con nombres y apellidos. Este nivel de individualización también corresponde al entrenador y al entrenamiento. Muchos jugadores, además, no quieren ser destacados en público, ni siquiera de forma positiva, y puede ser contraproducente. 

3º Si es inevitable personalizar, hazlo para hablar de algo que no tenga que ver con la capacidad o el desempeño. Por ejemplo: ánimos ante una lesión. Todo lo demás puede generar comparaciones y sentimientos encontrados entre los jugadores y a menudo, por desgracia, también entre los familiares. El MVP de un partido debe ser el equipo. 

4º Evita términos o expresiones que puedan considerarse una falta de respeto hacia el otro equipo: "apalizar", "arrollar", "borrar"... Una crónica de un equipo de formación que realiza un Club no es una crónica hecha por un periódico deportivo. El respeto es lo primero. La ausencia de respeto no genera una imagen positiva de ese Club. 

5º Si has de hablar del otro equipo, quizás sea mejor no decir absolutamente nada que tenga que ver con su rendimiento... y tampoco de su esfuerzo. Repito: el respeto es lo primero. Es muy fácil malinterpretar: si destacas al otro equipo habiendo perdido, tus jugadores se pueden sentir mal. Si lo destacas habiendo ganado, el otro equipo se puede sentir evaluado desde un prisma de superioridad... Volviendo al punto 1: mejor habla de tu equipo y ya está. 

6º Si hablas de los jugadores del otro equipo, igual que con los del nuestro: o destacas algo que no tenga que ver con su capacidad, como alguna acción de Fair Play, o mejor no digas nada. No hay que desear para el otro equipo nada que no deseáramos para el nuestro. 

7º Intenta no excusarte: cansancio semanal, lesiones, nivel arbitral, frío... Excusas hay innumerables. Hasta la más pequeña no pasa inadvertida para los lectores pues, recuerdo: la mayoría de ellos serán gente de baloncesto, incluidos árbitros, directivos del resto de clubes y federativos, entrenadores y jugadores rivales, etc. Las excusas no suelen generar tampoco una imagen positiva para el Club, especialmente si ganas, pues suelen ser indicativo de prepotencia ("deberíamos haber ganado de más, pero..."). 

8º En un partido participan tres equipos: dos que juegan y uno que arbitra. Con el equipo arbitral deberíamos seguir las mismas reglas que con el rival: si se va a hablar de algo positivo o neutro, adelante. Si es algo negativo, mejor obviarlo. 

9º Las familias son parte fundamental de un equipo de formación. Las crónicas pueden contribuir a agradecer su esfuerzo, por ejemplo, ante partidos donde hayan colaborado en el transporte; o simplemente a resaltar lo positivo de sus ánimos en los partidos de casa, destacando el respeto ante el equipo rival y arbitral. Claro, para destacar esto es necesario que se produzca y uno de los objetivos de los clubes es, precisamente, que se produzca. 

10º Evalúa lo que has escrito. Si has escrito la crónica de un equipo del que no eres entrenador, enséñasela  primero al Director Técnico y al entrenador. Si no le gusta a alguno de los dos, no la publiques.

Estas crónicas suelen acabar en redes sociales... y estas son un juez implacable. Normalmente incluso atemporal. El que más y el que menos nos hemos visto juzgados por crónicas escritas en un momento de euforia excesiva o simplemente teniendo en mente ciertos objetivos, más o menos acertados, sin pensar en las distintas interpretaciones que pueda tener lo escrito. 

Es difícil acertar siempre. Pero como dicen que dijo Abraham Lincoln: 

"Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo." 





martes, 11 de abril de 2017

Sobre el éxito en minibasket

http://combiboilersleeds.com
He leído con atención en los últimos días cómo muchos entrenadores están reflexionando acerca de lo que es, y también de lo que no es, el éxito en minibasket. El tema es espinoso por muchas razones:

En primer lugar, el éxito no existe per se. Hay que definirlo. Antes de comenzar cualquier proyecto, si posteriormente vamos a querer saber si hemos tenido éxito o no, tendremos que establecer previamente qué vamos a considerar como éxito.

Con una temporada deportiva por delante, lo normal es desarrollar una serie de objetivos y, sobre ellos, definir cuántos de los mismos (o en qué medida cada uno de ellos) se habrán de adquirir para considerar que la temporada ha sido un éxito. 

Una clasificación para un Campeonato de Andalucía, por ejemplo, solamente será un éxito si esa clasificación se ha establecido previamente como un indicador de éxito. Si no hay tal indicador, la clasificación no será ni un éxito ni la no clasificación un fracaso.

domingo, 28 de agosto de 2016

El año que viene será mi año

Hace muchos años viví la temporada de un equipo cadete como pocas he vivido. Sin ser yo su entrenador, sino simplemente por razones emocionales. Incluso llegué a dormir con algo de ansiedad el día antes de su final four. Era un equipo de mi club y me preocupaba por los jugadores, por su progresión, porque desarrollaran su talento, porque fueran entrenados de la mejor manera posible... y un largo etcétera. Pero cometía un fallo terrible: los solía descargar a ellos de gran parte de la responsabilidad en su formación. 

En aquella época mi club no tenía la posibilidad de tener un equipo por año, sino uno por categoría. Normalmente convivían jugadores de primer y de segundo año. Por ello, el Director Técnico y los entrenadores tenían que jugar muy bien con esto, pues un equipo al completo de segundo año te obliga a buscar prácticamente un equipo nuevo para el año siguiente. Pero las cosas funcionaban más o menos bien ya que en todas las categorías se solía ser competitivo. 

En la última idea del párrafo anterior he tirado de ironía, pero ahí lo dejaré.

El caso es que la posición de base en aquel equipo cadete estaba masificada... como suele pasar. Principalmente nos encontrábamos un jugador de segundo año, con una calidad individual espectacular, aunque puede que demasiado volcado a la anotación, y un jugador de primer año que había hecho un segundo año infantil genial. A mí, de hecho, me encantaba como base, aunque técnica y físicamente tenía mucho que pulir. El reparto de minutos solía ser muy desigual, decantado hacia el primero. El segundo tiró la toalla pronto... "El año que viene será mi año, papá" le dijo a su padre en la que fue su sentencia psicológica.

jueves, 7 de mayo de 2015

La condena del reglamento pasarela

Una de las características que tienen las redes sociales es su capacidad para reducir las distancias entre entrenadores de baloncesto del más alto nivel profesional con aquellos otros que entregan su profesionalidad a la formación o al deporte en edad escolar. 

En primer lugar, me ha costado horrores escribir el párrafo anterior, sencillamente porque ni todo el deporte en edad escolar es formación, ni por trabajar en formación se deja de ser profesional. Pero veía necesario hacer algún tipo de aclaración. Por supuesto, hay más tipos de entrenadores... pero los que quedan no suelen participar en debates interesantes en redes sociales.

Resulta que desde ayer vuelve a surgir, con más o menos fuerza, la polémica del reglamento pasarela (ese que es para menores de 14 años, o de 12, según donde vivas...). Ése que la FEB tiende a destruir principalmente por su regla más básica: todos los jugadores tienen que jugar. De esta manera, el reglamento sería el de baloncesto en todas las categorías. Quizá sea una posibilidad cada vez más cercana.

lunes, 30 de marzo de 2015

Jugar rápido por obligación

La categoría minibásket, más si cabe en el Campeonato de España de selecciones autonómicas, tiene como una de sus señas de identidad la velocidad.

Es muy sencillo: o dedicas la mayor parte de tus entrenamientos a cambios de roles ataque-defensa / defensa-ataque, o estarás condenando a tu equipo a la mayor de las debacles. Si tus ejercicios no incluyen transiciones, mejor que los modifiques, que los perfecciones, porque de lo contrario no estarás en la cresta de la ola. Y ya se sabe que, o bien te sumerges y la ola pasa de largo, o te arrastra, te voltea... y te pega un buen batacazo.

Es muy complicado ver juego posicional en la mayoría de los partidos del Campeonato de España de minibásket. Los equipos tienen que estar muy parejos de nivel y casi ni así. Las reglas, de hecho, favorecen ese ritmo intrépido que acostumbramos a ver: los árbitros no deben controlar el saque ni en pista defensiva, ni en ofensiva. Y esto, teniendo en cuenta que llevan el partido dos árbitros, solamente puede tener la explicación de querer fomentar la velocidad en el juego.

martes, 20 de enero de 2015

El marcador (volumen IV)


Con este post acaba la serie de entradas sobre el marcador. Además, precisamente en un momento de bastante actualidad, ya que en Estados Unidos se ha dado el caso de una sanción, como la ya comentada en fútbol en Andalucía, a un entrenador de baloncesto que ganó un partido por 161 a 2. Se puede leer esta historia en el siguiente enlace:

Si habéis leído la noticia, pero no sus comentarios, antes de seguir os recomiendo que también les echéis un vistazo. Como varios diarios se han hecho eco de la sanción, yo he leído muchos comentarios de todos ellos. Casi cada uno de los mismos tratan de temas que ya hemos comentado y debatido por aquí. Por supuesto, también mis preferidos:

- ¿Es respeto al rival no dar la máximo?
- ¿Se sentirá menospreciado el equipo que siente que el rival no está dando lo mejor de sí mismo?

martes, 30 de diciembre de 2014

El marcador (volumen III)

Cuando la cuestión técnica deportiva la llevan a cabo profesionales del deporte, que sucedan cosas positivas es mucho más fácil. De lo contrario, podríamos caer en la simplicidad de poner en marcha una medida sobre la que hemos escuchado cosas buenas, pero que por no desarrollarse o no tener en cuenta ciertos aspectos, no termine de asentarse a pesar de su potencial positividad. 

Me consta que hay muchos entrenadores a los que no les agradan las adaptaciones en el reglamento, es decir, en el caso del minibásket piensan que se debería jugar exactamente igual que en el baloncesto sénior. Supongo que hablando de las canastas y los balones sí que están de acuerdo y que se refieren a que no deberían haber "limitaciones tácticas". Así, según algunos de ellos, la defensa zonal debería estar permitida en benjamines y un sinfín de ejemplos más.

Sobre el marcador, supongo que un gran porcentaje de esos mismos que no optan por la adaptación tampoco están de acuerdo en no utilizar el marcador tradicional. Sería bastante lógico. 

Ahora bien, me parece que muchas veces nos falta perspectiva y hay que saber diferenciar y ver más allá de lo que uno siempre ha entrenado. Empatía.

El puntuar por periodos un partido de minibásket me parece un gran acierto, pero de por sí no es suficiente para solucionar todos los problemas. Si no me equivoco, esto comenzó a utilizarse en minibalonmano de una forma parecida:
  • 2 partes de dos periodos cada una.
  • El equipo que anota más goles en un periodo suma un punto.
  • Si un equipo gana los dos periodos de una parte (o gana uno y empata el otro), se anota esa parte: 1-0.
  • Si los equipos empatan a periodos, ninguno de los dos se anota un punto (0-0).
  • Se sigue el mismo procedimiento en la segunda parte.

De esta manera, los resultados posibles serían: 0-0, 1-0, 0-1, 1-1, 2-0, 0-2.

El balonmano es un deporte donde, tradicionalmente, existe la posibilidad de empatar. Ya de primeras se plantea una cuestión que no suele darse en baloncesto, donde tradicionalmente no ha existido el empate, aunque esta cuestión me parece menor: o se permite el empate, o hay un desempate en un periodo extra. Una solución fácil donde casi no merece la pena detenerse.

Donde quizá sea importante parar a reflexionar un momento sería en la cuestión de puntuar por partes. Si cogemos un partido de minibásket de 6 periodos, rápidamente veremos que no es posible el empate dentro de una misma parte, aunque sí si se puntúa por partes, así que solamente tendríamos el "problema" de la posibilidad de empatar al final del partido con las opciones dichas anteriormente: que se pueda empatar o punto adicional... Pero quizás yo no apostaría por un periodo extra para ello.

Pero sin duda, lo que más debate genera son los partidos con gran diferencia de nivel, entre otras cosas porque son los que de alguna manera estimulan el que se reflexione sobre la conveniencia o no del marcador tradicional, así como el plantearnos ciertas modificaciones tácticas. De entre ellas, la joya de la corona: la presión defensiva en todo el campo. Y como se ha venido diciendo, especial importancia tienen estas medidas en las fases previas de las competiciones en las categorías más tempranas, donde las diferencias de nivel extremas suelen darse a menudo. Quizás todo lo que se comenta deba aplicarse exclusivamente en estas fases. Eso como mínimo, pues pienso que no se debería renunciar a esas fases ya que son las que producen que, posteriormente, cada equipo juegue con rivales de su nivel y no estar todo un año martirizado.

Ya se han dado varias opiniones acerca del problema relacionado con la presión defensiva y el hecho de puntuar por periodos: la más oída, y con razón, es la excusa para que los equipos presionen hasta obtener ese "cuarto punto" (si ganas 4 de 6 periodos, ganas el partido). También, ante estas opiniones, en los comentarios de este mismo blog se han propuesto tres soluciones que considero muy válidas:
  1. Una de ellas es que se siga manteniendo que la diferencia de 50 puntos acumulada sea la que marque que un equipo deba defender en pista trasera.
  2. Relacionada con la anterior, en Valencia se cierra el acta a los 50 puntos, pero a partir de los 25 ya no se puede presionar en todo el campo.
  3. Otra es que se haga por periodos: ante una diferencia de más de 15 puntos en un periodo, no se puede defender en pista delantera en ese periodo.
Como digo, todas me parecen correctas y se podrían llevar a cabo. Y propongo otra más, añadida a la anterior y volviendo al tema de los 6 periodos:
  • Se puntúa por partes, anotándose períodos. El equipo que gana dos periodos, gana una parte.
  • El equipo que gana los dos primeros periodos de esa parte, no puede presionar durante el tercer periodo.
  • Se mantiene el marcador arrastrado para contar la diferencia de +50. Cuando se supera, no se puede seguir presionando.
Encontrar soluciones a los problemas está muy bien, pero plantearse los problemas incluso antes de que sucedan es lo que marca la diferencia entre los buenos y los mejores. Y para anticipar esos problemas, nada mejor que contar con gente preparada y motivada en este sentido. 

*Artículo editado: había un error en el párrafo sobre empates y desempates.

lunes, 24 de noviembre de 2014

El marcador (volumen II)

Hace mucho tiempo que vi la película "Equipo a la fuerza", protagonizada por Gene Hackman y Keanu Reeves (The Replacements). Gene Hackman, un entrenador de fútbol americano que, debido a una huelga de jugadores profesionales, se ve obligado a buscar jugadores amateurs (de reemplazo), anda buscando a una ex estrella del fútbol universitario que se vino abajo en una Sugar Bowl (final de fútbol americano universitaria en Estados Unidos) y dejó el deporte poco después. A esta ex estrella, Shane Falco, es a quien interpreta Keanu Reeves. Cuando el entrenador lo encuentra, le lanza la siguiente pregunta: ¿Sabes qué es lo que diferencia a los ganadores de los perdedores? Falco no duda ni un momento: "El marcador", responde.

lunes, 17 de noviembre de 2014

El marcador (volumen I)

Si nos fijamos en diversas modalidades deportivas, encontraremos que el marcador es muy diferente en muchas de ellas. Sólo hay que echar un vistazo a los deportes que nos rodean para darnos cuenta de que, en la mayoría, los goals (objetivos) se cuentan acumulativamente, ya sea de uno en uno, de dos en dos o, en ocasiones, en agrupaciones de más tantos (como en rugbi, donde un ensayo vale 5 puntos). Al final del partido, el que ha conseguido más, gana. No hay discusión posible.

Pero esto no siempre es así. También existen deportes de índole internacional, con millones y millones de practicantes, en los cuales no siempre el que mete más puntos es el que termina ganando. Increíble, ¿no? Pues no es tan extraño.

lunes, 10 de noviembre de 2014

53 - 0 (o la poca humildad)


Cuando vi el tuit de la noticia, rápidamente pensé que se trataba de baloncesto y me resultó extraño. Hablaban de sanción al equipo y creí que se refería a un partido de minibásket. Por si lo lee algún neófito, simplemente explicar que la máxima diferencia que se puede dar en un partido de minibásket (al menos en España) es de 50 puntos. Por eso, es imposible ganar 53 - 0, ya que el resultado más abultado que se podría dar sería 52-0 (que ya es bastante). La única posibilidad es ir ganando 49-0 y encestar un lanzamiento de tres puntos. En el resto de casos, el marcador se detendría en 50-0 y, aunque se sigue jugando, los puntos ya no se anotan en el acta (aunque por desgracia, sí que suele hacerlo algún familiar y hay chicos y chicas que alegremente van diciendo que han ganado por 70, 100 o 120 puntos).

Pero no, no se trataba de baloncesto, sino de fútbol. Fútbol alevín. Increíble. La consecuencia, drástica: el equipo perdedor se retira de la competición. Unos cuantos niños que dejarán, seguramente, de practicar esa actividad física, tan deficiente en nuestros días... porque si no todos, quizás sí que la mayoría piensen que, con 10 u 11 años, no valen para el fútbol (o peor: para el deporte). Ya se habrán encargado de convencerlos de eso sus amigos, su familia, sus rivales... A buen seguro que para ellos no pasarán desapercibidas esas voces, voluntarias o involuntarias, contando lo sucedido, hablando de la paliza recibida, etc. Pero la que más resuena en sus cabezas, seguro, la voz implacable del marcador. Por encima de los ánimos que seguro que también recibirán. Quizás los menos, quizás los más... pero siempre apagados por el grito del 53-0.

Lo espectacular de este caso es que la propia Federación Andaluza (en este caso la Delegación Sevillana), puso en manos del Comité de Competición esta situación. Pensaban que el entrenador del equipo ganador había humillado al equipo rival. Sin paños calientes. Y el Comité de Competición parece ser que les ha dado un pequeño tirón de orejas a los entrenadores por "poca humildad". Bueno, a mí se me ocurren unas cuantas frases hechas, en un continuo que va desde la suavidad (relativa) hasta la más absoluta "malsonancia", pero ninguna tan, tan blanda como "poca humildad".

Por si alguien no ha hecho las cuentas, se produjo un gol cada menos de 80 segundos. es decir: cada minuto y veinte segundos (los partidos de fútbol en categoría alevín duran 70 minutos en total). Brutal, teniendo en cuenta el tiempo perdido cada vez que hay que coger el balón y dirigirse al centro del campo (digo yo que el árbitro, lo que es el tiempo de descuento, no lo tendría precisamente en cuenta).  Una auténtica salvajada. 

Ahora bien, como no es oro todo lo que reluce, resulta que, por lo que parece, el equipo receptor de tal cantidad de goles pidió suspender el partido porque no tenía suficientes jugadores y esta suspensión no fue concedida. Hasta 5 contra 7 llegaron a jugar. Además, por lo que he podido saber, el disponer de un bajo número de jugadores podría ser la verdadera razón de retirarse de la competición... Claro, que esto depende de la versión que escuchemos. Quizás se hayan dado de baja varios jugadores a raíz de ese resultado. El caso es que algún "palo" se podría llevar también la Federación, pero en el grueso de la cuestión me voy a permitir darles la razón.

Siempre hay voces que abogan por el buen hacer de los entrenadores en las categorías de formación deportivas. Estas voces suelen pedir una flexibilización de las reglas... y quizás yo esté de acuerdo solamente a medias. ¿Cómo garantizar ese "buen hacer?

Un caso famoso es, precisamente, el reglamento minibásket y el pasarela, este último probablemente en vías de extinción, para dicha de unos y desdicha de otros. En Andalucía se juega con 6 periodos en minibásket, con reglas para que todos jueguen y finalizando la anotación, como ya he explicado, al alcanzar una diferencia de 50 puntos... pero ya en infantiles no son pocos los lugares en toda España donde se dan diferencias mayores, es decir, donde deja de aplicarse el reglamento pasarela (prácticamente igual al minibásket aunque ya con 4 periodos). Hace poco retuiteé un comentario sobre un partido infantil que acabó por unos 100 puntos de diferencia y donde se expresaba que había sido un "triunfo" forjado desde la "defensa". Cuando lo leí pensaba que el autor estaba de broma: ese "triunfo" se había forjado tomándose un ColaCao con galletas por la mañana, tempranito, cada uno en su casa... 
En estos casos siempre entramos en el terreno ético, pero es que es en este campo donde precisamente debería moverse un entrenador de formación. La ética no es relativa. No lo es, no, no, no y no. No es relativa. Que no. Que no se trata de una opinión. Que no es relativa. Lo siento para el que piense que los niños de 10 años deben afrontar que la vida es dura y tal. Me parece una ridiculez. No hay necesidad de ganar nunca de 100 puntos. Y ojo: yo empecé haciéndolo. Como jugador y después como entrenador, repitiendo y perpetuando el estereotipo. Casi ni dejando que los jugadores recibieran siquiera el balón desde el saque inicial. Pensando que el respeto era dar nuestro 100%. Valiente tontería. El que se escuda en esta filosofía, pobre filósofo es. 

Un número mínimo de pases, obligar a que cada vez anote un jugador, fomentar el 1x1 incluso en situación de desventaja, robar el balón tras un número determinado de pases del otro equipo, colocar a nuestros peores defensores (o más lentos) con sus jugadores más rápidos, obligar a hacer movimientos individuales no controlados, culminaciones diferentes, lanzamientos en zonas de bajo porcentaje, experimentación de otros roles... y muchas opciones más. Todas pueden ser válidas para evitar situaciones escandalosas y, sobre todo, el destrozo emocional del otro equipo. Porque si piensas que el otro equipo no es tu problema (y recuerdo que hablamos de niños de 10-12 años), vuelve al párrafo anterior: la ética no es relativa.

viernes, 30 de agosto de 2013

Plan prepartido

Hace poco reflexionaba acerca de que a los entrenadores les suele gustar sentarse a planificar partidos que se suponen serán igualados... incluso a soñar con una planificación perfecta que les  lleve a ganar a un rival, a priori, superior. Sin embargo, decía (y me mantengo en la misma opinión) que la planificación de un partido fácil se da en muchas menos ocasiones y, cuando sí que se lleva a cabo, quizás se haga, siempre desde mi punto de vista, de manera deficiente.

Los entrenadores de formación, de iniciación, de base, de cantera... da igual la terminología, debemos partir de la idea de que somos formadores. Sí, lo somos. El problema es que según nuestra actuación, podemos ser formadores en términos positivos o igualmente en términos negativos. Pero formadores somos siempre, porque con nuestro ejemplo, nuestras palabras, nuestras ideas... iremos conformando en nuestros jugadores el baloncesto que nosotros vemos, y algunas cosas, principalmente la actitud ante determinadas situaciones, son extrapolables completamente a la vida diaria. Formadores o deformadores quizás sea la elección, aunque claro, también entraríamos aquí en un difícil debate en torno a qué es lo que diferencia, objetivamente, a unos y a otros. 

Un plan de partido admite muchas formas de llevarse a cabo. A mí me gusta plantearme varios objetivos, normalmente un par para ataque y un par para defensa. A partir de aquí, desarrollo un plan para conseguir ese objetivo. Voy a poner un ejemplo resumido e insultantemente simple para un equipo de formación:

lunes, 22 de julio de 2013

Novedades en fases finales FAB Cádiz

 El pasado miércoles se celebró la reunión de clubes FAB Cádiz, donde se analiza la temporada y se proponen mejoras para la próxima.

Desde el Club Baloncesto Puerto Real y a título personal, como ya expuse, defendíamos que había que tratar el tema de retrasar inicio y final de las ligas regulares, especialmente en junior. Simplemente pensamos que esta categoría es bastante especial, pues la adherencia al entrenamiento baja considerablemente en post-temporada. 

La propuesta era bien sencilla y la resumo otra vez: celebrar play offs a final de temporada obligaba a reservar 6 semanas para ello (3 partidos para semifinales y 3 partidos para la final). Instaurar una fase final, en modo final a 4 o modo liguilla, nos permitiría reservar solamente un fin de semana, de viernes a domingo, y nos haría ganar 5 semanas a la competición. Esto se traduce, por ejemplo, en que la liga junior acabaría a mediados o finales de marzo y NO un 19 de FEBRERO como sucedió el año pasado. A partir de esta fecha suele suceder que todo el mundo prefiere quedarse estudiando (especialmente en bachiller)... y algún viernes, para desconectar, se va a entrenar. No existe motivación alguna en la mayoría de los casos... y claro, no sé por qué, pero yo pienso en la mayoría. Visto lo visto, quizás sea de los pocos.

sábado, 9 de marzo de 2013

Ser deportista

Helena entrenandoHay tantas cosas que programar en la actividad física que a veces se escapan variables de todo tipo. La formación, la experiencia crítica, las opiniones, las ayudas de compañeros... todo te echa una mano, pero tan numerosos son los aspectos, que suelen escaparse tantos que a veces me parecen la mayoría...

Le llevo dando vueltas a una de estas cosas que, por otra parte, podría ser que cayera por su propio peso con el tiempo. Se trata simplemente del enseñar a "ser deportista". Y no hablo solamente de la deportividad o del fair play, sino de verdaderamente tener el comportamiento de un deportista.


Quiero pensar que un gran número de gente no identifica el "ser deportista" con la imagen de muchas de las grandes estrellas mediáticas que solemos ver por televisión. Quiero pensarlo, de verdad. Ser deportista no es exactamente eso. Las connotaciones de la palabra deportista siempre han sido positivas y, actualmente, muchos deportistas profesionales probablemente tengan más negativas que positivas.

domingo, 6 de enero de 2013

Bloqueos en categorías de formación (I)

Confusión
Al principio de esta temporada elaboré un pequeño resumen a modo de idea general de juego. En él incluía lo siguiente:

USO DE BLOQUEOS


-BLOQUEOS DIRECTOS:


Están totalmente PROHIBIDOS. El uso de los bloqueos directos limita la mejora individual de las jugadoras, ya que dejan de depender exclusivamente de su DRIBLING y sus CAMBIOS DE MANO para ser “ayudadas” a la hora de superar a su defensora.


- BLOQUEOS INDIRECTOS:


Están totalmente PROHIBIDOS. El uso de los bloqueos indirectos limita la mejora individual de las jugadoras, ya que dejan de depender exclusivamente de sus FINTAS DE RECEPCIÓN para conseguir el control de balón e iniciar todo el proceso individual ofensivo con balón (encarar el aro, ver sin mirar, etc.).

domingo, 30 de diciembre de 2012

Categorías de formación

balón minibásketA veces me pregunto si el baloncesto es más fácil de lo que lo hacemos... o lo queremos hacer. 

¿Qué es una categoría de formación? Creo que en España y en el mundo tenemos tantas ideas sobre este concepto que seguramente no podamos llegar a ponernos de acuerdo. 

Me hacen bastante gracia las definiciones que se dan. No sé cuántas he leído y de gente muy diferente... y todas pueden tener razón, pero también se les pueden poner muchas "pegas" a cada una de ellas.

Además, me pregunto quién es una "autoridad" en este sentido para establecer lo que es y lo que no es una categoría de formación. ¿Un profesor universitario? ¿Un entrenador profesional? ¿La Federación Española? ¿El Director Técnico de un Club de élite? ¿Acaso el de un Club modesto?