martes, 29 de junio de 2021

Planeta Mini 2021

Voy a romper una lanza, en esta ocasión, a favor del trabajo que hacen, o han hecho, los distintos seleccionadores que acaban de participar en el Campeonato de España de Minibasket de selecciones autonómicas. Y hablo del trabajo en general, no de lo que se ve en cuatro o cinco días de Campeonato que sólo es la punta del iceberg. 

Normalmente se les juzga por la posición final, pero esta no suele ser el mejor indicador del trabajo realizado, ni mucho menos. Es cierto que ganar no es fácil ni con el mejor equipo, así que las primeras posiciones correlacionan bastante bien con la calidad de lo llevado a cabo. Pero tampoco es siempre así, ni siquiera con el campeón. 

Para hacer un análisis correcto tendríamos que tener casi una varita o algún elemento mágico que midiera el potencial de cada equipo y ver si este ha sido explotado. Vamos, si el potencial del equipo se corresponde con el juego llevado a cabo. Complicado, ¿verdad? La experiencia, el conocer a los jugadores, haberlos visto en muchos partidos, seguir la preparación... y un largo etcétera, te da pistas sobre esto, pero no se puede hacer un análisis objetivo. 

Parece obvio decir que cuanta más información, mejor análisis se podrá hacer. Los que más información tienen, por supuesto, serán los responsables de esos seleccionadores, pues lo normal es que hayan presenciado la preparación y, sobre todo, aquí viene el quid de la cuestión, los objetivos. ¿Cómo vamos a valorar el rendimiento de un equipo si no conocemos sus objetivos? Y vamos a más: ¿Cómo vamos a valorar el trabajo de un entrenador si desconocemos los objetivos que le han marcado? Son los Directores Deportivos o Responsables Federativos de selecciones los que tienen que ver ese potencial y marcar los objetivos correctos. 

A partir de aquí se nos abren unos cuantos interrogantes más: ¿Qué tipo de objetivos les habrán marcado a los seleccionadores?

Objetivos hay de muchos tipos, pero resumo: podemos establecer objetivos de rendimiento y objetivos de resultado. Objetivos de resultado serían los referidos a la posición final (ejemplo: conseguir medalla o jugar por un ascenso) y objetivos de rendimiento serían los referidos al cómo (ejemplo: determinada filosofía defensiva u ofensiva por encima del marcador). Quizás haya selecciones que combinen ambos (puede que sea lo normal y lo mejor), pero puede ser que no. 

Pues bien, por encima de todo esto hay un elemento que a veces se nos escapa y que quizás dejamos de lado al realizar ciertos análisis: el campeonato de selecciones autonómicas es la primera piedra (o la segunda) de lo que conocemos en España como el método FEB y que no es, ni más ni menos, que la selección precoz de talentos y empezar a conformar, desde los 11 a 12 años, el futuro de las selecciones españolas. 

Siempre puede surgir un talento de cualquier Comunidad Autónoma de España. Tenemos muchísimos ejemplos de ello. Así que los objetivos puede ser que cambien según el año: quizás haya años donde para una determinada Federación Autonómica el objetivo sea meter a varios chicos en selección española y otros en los que, sabiendo que ningún niño tendrá opción de entrar, no "necesitemos" necesariamente que ningún jugador destaque. 

Saco esto a relucir porque, con este telón de fondo, con los objetivos impuestos por Directores Deportivos, la presión que los entrenadores se autoimponen durante el campeonato y un largo etcétera, no se nos puede olvidar que el éxito, simplemente, sea que los jugadores muestren el potencial que llevan dentro y que lo hagan a la vez que consigues que el equipo sea competitivo. Y aunque no parezca lógico, esto no es siempre tan compatible como podría parecer a priori. 

Cuando tienes un elenco de jugadores, y normalmente pocos días de entrenamiento, hay que lograr que esos chicos, de 11-12 años, se olviden en muchas ocasiones del rol que tienen en sus equipos y adquieran un rol nuevo, que puede ser que tenga poco que ver con el que normalmente desempeñan. Y aquí es donde el entrenador tiene una de sus tareas más difícil: el establecimiento de roles

Si al seleccionar jugadores lo hacemos por rol, ya estaremos ahorrándonos mucho trabajo, pero quizás esto no sea lo más justo para muchos. Por eso es fácil que en una selección minibasket convivan niños que tienen roles similares en sus respectivos equipos, especialmente porque a esta edad no hay roles tan diferenciados como en categorías superiores. Y claro, no puede haber 5 jugadores en pista con el mismo rol. Así que toca adaptarse... y de nuevo tenemos varias opciones, pero trato de resumir: ¿Adapto el juego al jugador o el jugador al juego? ¿Cómo conseguirá un rendimiento mayor el equipo? ¿Cómo destacará más el jugador? ¿Será capaz el jugador de adaptarse a ese nuevo rol? ¿Merece la pena

Las respuestas a estas preguntas van a marcar el juego de una selección. Y quizás después no se refleje en la pista lo trabajadas que están las respuestas, las horas que hay detrás de las mismas y quizás las autoevaluaciones más duras ante sistemas de juego, roles o simplemente dinámicas, que no salen como uno esperaba. Pero es que esto es parte del deporte: si todo saliera como diseñamos en un papel, no tendría gracia. Ahora bien, la exigencia es que exista esa reflexión profunda poniendo en el centro a los jugadores, ya sea decidiendo adaptarnos a ellos (o a algunos de ellos), o ellos al equipo. Ambas opciones pueden ser válidas y dependerán de nuestros objetivos.

Al final, concluyendo, hay algo que tiene que estar por encima de todo lo demás: todos los que consiguen formar parte de una selección autonómica de minibasket deben disfrutar del campeonato porque será un recuerdo que les dure toda la vida, y este recuerdo debe ser positivo, más allá del resultado obtenido o las expectativas, propias o ajenas, que depositemos sobre hombros tan jóvenes. El reconocimiento al esfuerzo, la dinámica positiva, la ausencia de miedo al error, la convivencia... esto es lo que se merecen los seleccionados y lo que espero que, más en mayor medida que en menos, hayan logrado.

martes, 18 de mayo de 2021

El momento del baloncesto en Cartagena tenía nombre

Hace 25 o 30 años era complicado empezar a jugar a baloncesto en Cartagena (y supongo que en muchos otros sitios) antes de los 13 o 14 años, a no ser que tuvieras la oportunidad en el Colegio o en alguna escuela deportiva de un Club Federado. Así que comenzar "pronto" a jugar dependía mucho de varias cosas: el Colegio donde estudiaras, la experiencia de la familia con el deporte (porque muchas desconocían la existencia de esas escuelas) y la captación de los clubes, que en la mayoría de ocasiones no tenía demasiada repercusión.

Yo fui un caso raro de esos que llegó a hacer las famosas "pruebas" para entrar en el club federado de mi ciudad después de haber pasado por sus escuelas. Esto en la práctica significaba que no había jugado un partido en mi vida. Jamás jugué en minibasket, por ejemplo. Y de pronto, siendo infantil de segundo año, tenía un entrenamiento por delante para demostrar si valía o no... Y como que no. Al menos en ese momento, no. Pero el caso es que me llamaron para volver y seguro que no fue por nivel: simplemente me permitieron entrenar por ser de la escuela deportiva del Club.

Pues bien, en el siguiente entrenamiento me tocó un chaval de pareja que iba en moto: nunca había coincidido con nadie tan rápido en una pista. Yo ya sabía quién era porque no pasaba desapercibido y el año anterior había llevado a su Colegio a la final de la liga escolar. Supongo que nos pusimos juntos porque éramos de los más bajitos, pero la diferencia de nivel entre él y yo era grande. Muy grande. Y lo era por esto que os voy a decir: 

En el calentamiento, jugando 1c1 para calentar (¡¡¡para calentar!!!), yo no podía seguirlo. Iba tan rápido que le tuve que decir: "¡Eh! Vamos un poco más despacio, ¿no?". Parece que lo estoy viendo ahora mismo: me miró, se rió... y a partir de ese momento, fue más rápido aún. ¡Cómo no iba a ser el mejor! Como mínimo, él era lo mejor que podía ser. Nunca se reservaba, daba siempre el 100%. Para lo bueno y para lo malo, siempre el 100%. Aprendí más de él ese día que de prácticamente todos los jugadores con los que he coincidido en una pista. Y de alguna manera aquello se grabó a fuego en mí: el 100%. Siempre. No hay más. 

A partir de aquí, mil historias más... Yo tardé un año en tener licencia en el equipo, pero él fue ya base titular siendo de primer año. Hasta semanas sin hablarnos de la competitividad, de la intensidad que poníamos en los entrenamientos, de la exigencia que te demandaba y que muchísima gente no entendía... Todo por querer mejorar. Siempre al 100%. En cada ejercicio. En cada partido. En lo que fuera. 

Pero si tengo que destacar algo, me quedo con otra anécdota... Y no es la típica que se imaginarán nuestros amigos. No es de ningún partido ni ocurre en ninguna pista. Ni siquiera la he contado demasiadas veces, pero la tengo presente como el primer día. Fue en el Instituto. El Isaac Peral, allá por el año 1997. No puede decirse que yo fuera un chico problemático, pero ese día, por las tonterías típicas de adolescentes, se ve que no le caía muy bien a alguien y vino a hacerme una visita. Él y unos quince colegas suyos más. Me rodearon en un pasillo y todos mis amigos observaban en la distancia. Todos menos uno, además el más bajito, que ni siquiera estaba en mi clase. Pero quizás compartíamos algo más importante.

Siempre he sido de analizar situaciones. Recuerdo exactamente donde estaba cada uno y parece como si los estuviera viendo. Allí, hombro con hombro conmigo, solamente había una persona: David Ayala. Porque como he dicho, él siempre daba el 100% y no retrocedía ni para tomar impulso. Siempre hacia delante. Dispuesto a partirse la cara por sus amigos. 

¿Quién iba a liderar, si no, ese ansiado momento que se esperaba para el baloncesto en Cartagena? Pues aquí está y lo lidera alguien que siempre da el 100%. Y cuando alguien da todo lo que tiene... ¿qué se le puede pedir más?

Hace poco me he enterado de que se siente culpable porque fue expulsado en la final junior del 99, cuando aún faltaban 10 minutos. Terminamos perdiendo el partido de 5. Vaya un tonto. Siéntete culpable también de esto: el aspecto que más valoro en mí mismo como persona se empezó a conformar el día en el que te conocí a ti. 

Así que, sí... gracias por liderar el proyecto. Gracias por la LEB Plata. Pero lo que yo te tengo que agradecer sobrepasa, con mucho, cualquier cosa que pueda escribir. 

Al final, el momento del baloncesto en Cartagena era, y es, David Ayala.





martes, 11 de mayo de 2021

Decálogo para escribir una crónica en categorías de formación

Cada vez tengo más dudas sobre si es positivo escribir una crónica en categorías de formación. Tendríamos que pensar, inexcusablemente, en dos cosas al menos: el objetivo que perseguimos con ella y las repercusiones que pudiera tener, esto es, un análisis costes-beneficios. 

Estoy seguro de que, en muchas ocasiones, este análisis se obvia por completo en muchos clubes. Así que aquí va un pequeño decálogo que a mí me sirve de guía para escribir una crónica hacia al exterior (que es o puede ser muy diferente de la que se podría hacer a nivel interno en el Club). 

Habla de tu equipo. Especialmente de cosas positivas o neutras. Lo que hay que mejorar ya lo dirá el entrenador en los entrenamientos. 

2º Escribe en general, sin personalizar con nombres y apellidos. Este nivel de individualización también corresponde al entrenador y al entrenamiento. Muchos jugadores, además, no quieren ser destacados en público, ni siquiera de forma positiva, y puede ser contraproducente. 

3º Si es inevitable personalizar, hazlo para hablar de algo que no tenga que ver con la capacidad o el desempeño. Por ejemplo: ánimos ante una lesión. Todo lo demás puede generar comparaciones y sentimientos encontrados entre los jugadores y a menudo, por desgracia, también entre los familiares. El MVP de un partido debe ser el equipo

4º Evita términos o expresiones que puedan considerarse una falta de respeto hacia el otro equipo: "apalizar", "arrollar", "borrar"... Una crónica de un equipo de formación que realiza un Club no es una crónica hecha por un periódico deportivo. El respeto es lo primero. La ausencia de respeto no genera una imagen positiva de ese Club. 

5º Si has de hablar del otro equipo, quizás sea mejor no decir absolutamente nada que tenga que ver con su rendimiento... y tampoco de su esfuerzo. Repito: el respeto es lo primero. Es muy fácil malinterpretar: si destacas al otro equipo habiendo perdido, tus jugadores se pueden sentir mal. Si lo destacas habiendo ganado, el otro equipo se puede sentir evaluado desde un prisma de superioridad... Volviendo al punto 1: mejor habla de tu equipo y ya está

6º Si hablas de los jugadores del otro equipo, igual que con los del nuestro: o destacas algo que no tenga que ver con su capacidad, como alguna acción de Fair Play, o mejor no digas nada. No hay que desear para el otro equipo nada que no deseáramos para el nuestro. 

Intenta no excusarte: cansancio semanal, lesiones, nivel arbitral, frío... Excusas hay innumerables. Hasta la más pequeña no pasa inadvertida para los lectores pues, recuerdo: la mayoría de ellos serán gente de baloncesto, incluidos árbitros, directivos del resto de clubes y federativos, entrenadores y jugadores rivales, etc. Las excusas no suelen generar tampoco una imagen positiva para el Club, especialmente si ganas, pues suelen ser indicativo de prepotencia ("deberíamos haber ganado de más, pero..."). 

En un partido participan tres equipos: dos que juegan y uno que arbitra. Con el equipo arbitral deberíamos seguir las mismas reglas que con el rival: si se va a hablar de algo positivo o neutro, adelante. Si es algo negativo, mejor obviarlo. 

Las familias son parte fundamental de un equipo de formación. Las crónicas pueden contribuir a agradecer su esfuerzo, por ejemplo, ante partidos donde hayan colaborado en el transporte; o simplemente a resaltar lo positivo de sus ánimos en los partidos de casa, destacando el respeto ante el equipo rival y arbitral. Claro, para destacar esto es necesario que se produzca y uno de los objetivos de los clubes es, precisamente, que se produzca. 

10º Evalúa lo que has escrito. Si has escrito la crónica de un equipo del que no eres entrenador, enséñasela  primero al Director Técnico y al entrenador. Si no le gusta a alguno de los dos, no la publiques.

Estas crónicas suelen acabar en redes sociales... y estas son un juez implacable. Normalmente incluso atemporal. El que más y el que menos nos hemos visto juzgados por crónicas escritas en un momento de euforia excesiva o simplemente teniendo en mente ciertos objetivos, más o menos acertados, sin pensar en las distintas interpretaciones que pueda tener lo escrito. 

Es difícil acertar siempre. Pero como dicen que dijo Abraham Lincoln: 

"Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo." 





lunes, 23 de marzo de 2020

Preminibasket (U10)

Parte del CD San Felipe Neri Premini Femenino 2011
Introducir a una generación de chicas o de chicos en el mundo del baloncesto es, a la vez, un privilegio y una responsabilidad. Este año he disfrutado guiando los primeros pasos de las chicas de 2011 del CD San Felipe Neri. Sus primeros partidos, sus primeros nervios, sus primeros pases, sus primeras canastas, sus primeras frustraciones, sus primeras alegrías en una pista... ¡Tantas primeras cosas! Y aún nos quedan unas cuantas que, por desgracia, tendrán que esperar debido a las circunstancias. 

La liga en la que hemos participado se llama Valorcesto. Seguro que lo habéis visto en etiqueta # por las redes sociales, pues se ha extendido a más categorías y es fácil que aparezca este hashtag en muchas competiciones de la Federación Andaluza de Baloncesto. La verdad es que es una idea muy bonita que más o menos de manera parecida se lleva a cabo en muchos sitios de España. Resumo: se puntúan los jugadores inscritos en acta (hasta 15, en formato 5x5), también los entrenadores (con punto adicional para las entrenadoras) y aquellas conductas que podríamos llamar "deportivas". Por el contrario, se restan puntos si se incumplen las reglas de rotación (todos juegan 2 periodos como mínimo y 4 como máximo), si no hay entrenador o se llevan a cabo conductas antideportivas. Hasta aquí todo bastante claro. ¿Y por qué se contabiliza todo esto? Pues porque a final de temporada al primer clasificado se le invita a la Copa Premini, que es un fin de semana de más diversión.

martes, 11 de junio de 2019

El miedo de la post-temporada

 https://www.vivosano.org/a-que-tenemos-miedo/
Estoy convencido de que no es un problema de memoria, sino de percepción. Todos percibimos nuestro alrededor según nuestro propio prisma y, supongo que inconscientemente, solemos estar bastante seguros de que tenemos razón y los demás no. La gente lo suele hacer todo mal, menos nosotros, que somos los guardianes de la verdad y la razón.

Por eso las post-temporadas son tan interesantes. Te das cuenta de que aquellos clubes que incorporan jugadores lo hacen porque son los propios jugadores los que se ofrecen a ese Club, pero que cuando son los jugadores de tu Club los que se van al Club rival, entonces seguramente es porque éste ha utilizado artes oscuras, a saber: jugadores que invitan a otros jugadores, promesas de Campeonatos, becas de cuotas anuales, etc.