La categoría minibásket, más si cabe en el Campeonato de España de selecciones autonómicas, tiene como una de sus señas de identidad la velocidad.
Es muy sencillo: o dedicas la mayor parte de tus entrenamientos a cambios de roles ataque-defensa / defensa-ataque, o estarás condenando a tu equipo a la mayor de las debacles. Si tus ejercicios no incluyen transiciones, mejor que los modifiques, que los perfecciones, porque de lo contrario no estarás en la cresta de la ola. Y ya se sabe que, o bien te sumerges y la ola pasa de largo, o te arrastra, te voltea... y te pega un buen batacazo.
Es muy complicado ver juego posicional en la mayoría de los partidos del Campeonato de España de minibásket. Los equipos tienen que estar muy parejos de nivel y casi ni así. Las reglas, de hecho, favorecen ese ritmo intrépido que acostumbramos a ver: los árbitros no deben controlar el saque ni en pista defensiva, ni en ofensiva. Y esto, teniendo en cuenta que llevan el partido dos árbitros, solamente puede tener la explicación de querer fomentar la velocidad en el juego.