
Reflexionando sobre si el deportista
nace o se hace me surgen muchas dudas.
Siempre he pensado que si hubiera crecido con unos padres "adoptivos", es decir, los mismos genes pero una educación completamente diferente, habría tenido un predisposición idéntica similar hacia todo el mundo, exterior e interior, en cuanto a potencialidad de comportamiento, pero sería a buen seguro una persona totalmente diferente a la que soy ahora. Simplemente, mis experiencias habrían sido distintas. Quizá ciertos rasgos de mi personalidad serían los mismos, pero otros estoy seguro de que no.
Si a mi padre adoptivo no le hubiera gustado el deporte, no hubiese crecido viendo partidos de casi cualquier modalidad deportiva a casi cualquier hora. Si no hubiera estado expuesto a situaciones que enriquecieran mi experiencia motriz, a buen seguro que no habría desarrollado este aspecto. Si no hubiera crecido con el ejemplo de mis familiares ayudando a aquellos que lo necesitaban, quizá ni siquiera pensaría que eso es lo correcto. Si no hubiera visto a mis padres saludar al llegar a cualquier lugar y despedirse al marcharse, pensaría que lo normal es no hacerlo. Si no hubiera tenido una gran colección de libros, a buen seguro que no habría tenido las experiencias que tuve con la literatura y de las que tanto aprendí... y así un millón de cosas más, algunas probablemente más importantes que otras, pero todas y cada una de ellas van conformando la personalidad de una persona.