martes, 20 de enero de 2015

El marcador (volumen IV)


Con este post acaba la serie de entradas sobre el marcador. Además, precisamente en un momento de bastante actualidad, ya que en Estados Unidos se ha dado el caso de una sanción, como la ya comentada en fútbol en Andalucía, a un entrenador de baloncesto que ganó un partido por 161 a 2. Se puede leer esta historia en el siguiente enlace:

Si habéis leído la noticia, pero no sus comentarios, antes de seguir os recomiendo que también les echéis un vistazo. Como varios diarios se han hecho eco de la sanción, yo he leído muchos comentarios de todos ellos. Casi cada uno de los mismos tratan de temas que ya hemos comentado y debatido por aquí. Por supuesto, también mis preferidos:

- ¿Es respeto al rival no dar la máximo?
- ¿Se sentirá menospreciado el equipo que siente que el rival no está dando lo mejor de sí mismo?

martes, 30 de diciembre de 2014

El marcador (volumen III)

Cuando la cuestión técnica deportiva la llevan a cabo profesionales del deporte, que sucedan cosas positivas es mucho más fácil. De lo contrario, podríamos caer en la simplicidad de poner en marcha una medida sobre la que hemos escuchado cosas buenas, pero que por no desarrollarse o no tener en cuenta ciertos aspectos, no termine de asentarse a pesar de su potencial positividad. 

Me consta que hay muchos entrenadores a los que no les agradan las adaptaciones en el reglamento, es decir, en el caso del minibásket piensan que se debería jugar exactamente igual que en el baloncesto sénior. Supongo que hablando de las canastas y los balones sí que están de acuerdo y que se refieren a que no deberían haber "limitaciones tácticas". Así, según algunos de ellos, la defensa zonal debería estar permitida en benjamines y un sinfín de ejemplos más.

Sobre el marcador, supongo que un gran porcentaje de esos mismos que no optan por la adaptación tampoco están de acuerdo en no utilizar el marcador tradicional. Sería bastante lógico. 

Ahora bien, me parece que muchas veces nos falta perspectiva y hay que saber diferenciar y ver más allá de lo que uno siempre ha entrenado. Empatía.

El puntuar por periodos un partido de minibásket me parece un gran acierto, pero de por sí no es suficiente para solucionar todos los problemas. Si no me equivoco, esto comenzó a utilizarse en minibalonmano de una forma parecida:
  • 2 partes de dos periodos cada una.
  • El equipo que anota más goles en un periodo suma un punto.
  • Si un equipo gana los dos periodos de una parte (o gana uno y empata el otro), se anota esa parte: 1-0.
  • Si los equipos empatan a periodos, ninguno de los dos se anota un punto (0-0).
  • Se sigue el mismo procedimiento en la segunda parte.

De esta manera, los resultados posibles serían: 0-0, 1-0, 0-1, 1-1, 2-0, 0-2.

El balonmano es un deporte donde, tradicionalmente, existe la posibilidad de empatar. Ya de primeras se plantea una cuestión que no suele darse en baloncesto, donde tradicionalmente no ha existido el empate, aunque esta cuestión me parece menor: o se permite el empate, o hay un desempate en un periodo extra. Una solución fácil donde casi no merece la pena detenerse.

Donde quizá sea importante parar a reflexionar un momento sería en la cuestión de puntuar por partes. Si cogemos un partido de minibásket de 6 periodos, rápidamente veremos que no es posible el empate dentro de una misma parte, aunque sí si se puntúa por partes, así que solamente tendríamos el "problema" de la posibilidad de empatar al final del partido con las opciones dichas anteriormente: que se pueda empatar o punto adicional... Pero quizás yo no apostaría por un periodo extra para ello.

Pero sin duda, lo que más debate genera son los partidos con gran diferencia de nivel, entre otras cosas porque son los que de alguna manera estimulan el que se reflexione sobre la conveniencia o no del marcador tradicional, así como el plantearnos ciertas modificaciones tácticas. De entre ellas, la joya de la corona: la presión defensiva en todo el campo. Y como se ha venido diciendo, especial importancia tienen estas medidas en las fases previas de las competiciones en las categorías más tempranas, donde las diferencias de nivel extremas suelen darse a menudo. Quizás todo lo que se comenta deba aplicarse exclusivamente en estas fases. Eso como mínimo, pues pienso que no se debería renunciar a esas fases ya que son las que producen que, posteriormente, cada equipo juegue con rivales de su nivel y no estar todo un año martirizado.

Ya se han dado varias opiniones acerca del problema relacionado con la presión defensiva y el hecho de puntuar por periodos: la más oída, y con razón, es la excusa para que los equipos presionen hasta obtener ese "cuarto punto" (si ganas 4 de 6 periodos, ganas el partido). También, ante estas opiniones, en los comentarios de este mismo blog se han propuesto tres soluciones que considero muy válidas:
  1. Una de ellas es que se siga manteniendo que la diferencia de 50 puntos acumulada sea la que marque que un equipo deba defender en pista trasera.
  2. Relacionada con la anterior, en Valencia se cierra el acta a los 50 puntos, pero a partir de los 25 ya no se puede presionar en todo el campo.
  3. Otra es que se haga por periodos: ante una diferencia de más de 15 puntos en un periodo, no se puede defender en pista delantera en ese periodo.
Como digo, todas me parecen correctas y se podrían llevar a cabo. Y propongo otra más, añadida a la anterior y volviendo al tema de los 6 periodos:
  • Se puntúa por partes, anotándose períodos. El equipo que gana dos periodos, gana una parte.
  • El equipo que gana los dos primeros periodos de esa parte, no puede presionar durante el tercer periodo.
  • Se mantiene el marcador arrastrado para contar la diferencia de +50. Cuando se supera, no se puede seguir presionando.
Encontrar soluciones a los problemas está muy bien, pero plantearse los problemas incluso antes de que sucedan es lo que marca la diferencia entre los buenos y los mejores. Y para anticipar esos problemas, nada mejor que contar con gente preparada y motivada en este sentido. 

*Artículo editado: había un error en el párrafo sobre empates y desempates.

lunes, 24 de noviembre de 2014

El marcador (volumen II)

Hace mucho tiempo que vi la película "Equipo a la fuerza", protagonizada por Gene Hackman y Keanu Reeves (The Replacements). Gene Hackman, un entrenador de fútbol americano que, debido a una huelga de jugadores profesionales, se ve obligado a buscar jugadores amateurs (de reemplazo), anda buscando a una ex estrella del fútbol universitario que se vino abajo en una Sugar Bowl (final de fútbol americano universitaria en Estados Unidos) y dejó el deporte poco después. A esta ex estrella, Shane Falco, es a quien interpreta Keanu Reeves. Cuando el entrenador lo encuentra, le lanza la siguiente pregunta: ¿Sabes qué es lo que diferencia a los ganadores de los perdedores? Falco no duda ni un momento: "El marcador", responde.

lunes, 17 de noviembre de 2014

El marcador (volumen I)

Si nos fijamos en diversas modalidades deportivas, encontraremos que el marcador es muy diferente en muchas de ellas. Sólo hay que echar un vistazo a los deportes que nos rodean para darnos cuenta de que, en la mayoría, los goals (objetivos) se cuentan acumulativamente, ya sea de uno en uno, de dos en dos o, en ocasiones, en agrupaciones de más tantos (como en rugbi, donde un ensayo vale 5 puntos). Al final del partido, el que ha conseguido más, gana. No hay discusión posible.

Pero esto no siempre es así. También existen deportes de índole internacional, con millones y millones de practicantes, en los cuales no siempre el que mete más puntos es el que termina ganando. Increíble, ¿no? Pues no es tan extraño.

lunes, 10 de noviembre de 2014

53 - 0 (o la poca humildad)


Cuando vi el tuit de la noticia, rápidamente pensé que se trataba de baloncesto y me resultó extraño. Hablaban de sanción al equipo y creí que se refería a un partido de minibásket. Por si lo lee algún neófito, simplemente explicar que la máxima diferencia que se puede dar en un partido de minibásket (al menos en España) es de 50 puntos. Por eso, es imposible ganar 53 - 0, ya que el resultado más abultado que se podría dar sería 52-0 (que ya es bastante). La única posibilidad es ir ganando 49-0 y encestar un lanzamiento de tres puntos. En el resto de casos, el marcador se detendría en 50-0 y, aunque se sigue jugando, los puntos ya no se anotan en el acta (aunque por desgracia, sí que suele hacerlo algún familiar y hay chicos y chicas que alegremente van diciendo que han ganado por 70, 100 o 120 puntos).

Pero no, no se trataba de baloncesto, sino de fútbol. Fútbol alevín. Increíble. La consecuencia, drástica: el equipo perdedor se retira de la competición. Unos cuantos niños que dejarán, seguramente, de practicar esa actividad física, tan deficiente en nuestros días... porque si no todos, quizás sí que la mayoría piensen que, con 10 u 11 años, no valen para el fútbol (o peor: para el deporte). Ya se habrán encargado de convencerlos de eso sus amigos, su familia, sus rivales... A buen seguro que para ellos no pasarán desapercibidas esas voces, voluntarias o involuntarias, contando lo sucedido, hablando de la paliza recibida, etc. Pero la que más resuena en sus cabezas, seguro, la voz implacable del marcador. Por encima de los ánimos que seguro que también recibirán. Quizás los menos, quizás los más... pero siempre apagados por el grito del 53-0.

Lo espectacular de este caso es que la propia Federación Andaluza (en este caso la Delegación Sevillana), puso en manos del Comité de Competición esta situación. Pensaban que el entrenador del equipo ganador había humillado al equipo rival. Sin paños calientes. Y el Comité de Competición parece ser que les ha dado un pequeño tirón de orejas a los entrenadores por "poca humildad". Bueno, a mí se me ocurren unas cuantas frases hechas, en un continuo que va desde la suavidad (relativa) hasta la más absoluta "malsonancia", pero ninguna tan, tan blanda como "poca humildad".

Por si alguien no ha hecho las cuentas, se produjo un gol cada menos de 80 segundos. es decir: cada minuto y veinte segundos (los partidos de fútbol en categoría alevín duran 70 minutos en total). Brutal, teniendo en cuenta el tiempo perdido cada vez que hay que coger el balón y dirigirse al centro del campo (digo yo que el árbitro, lo que es el tiempo de descuento, no lo tendría precisamente en cuenta).  Una auténtica salvajada

Ahora bien, como no es oro todo lo que reluce, resulta que, por lo que parece, el equipo receptor de tal cantidad de goles pidió suspender el partido porque no tenía suficientes jugadores y esta suspensión no fue concedida. Hasta 5 contra 7 llegaron a jugar. Además, por lo que he podido saber, el disponer de un bajo número de jugadores podría ser la verdadera razón de retirarse de la competición... Claro, que esto depende de la versión que escuchemos. Quizás se hayan dado de baja varios jugadores a raíz de ese resultado. El caso es que algún "palo" se podría llevar también la Federación, pero en el grueso de la cuestión me voy a permitir darles la razón.

Siempre hay voces que abogan por el buen hacer de los entrenadores en las categorías de formación deportivas. Estas voces suelen pedir una flexibilización de las reglas... y quizás yo esté de acuerdo solamente a medias. ¿Cómo garantizar ese "buen hacer?

Un caso famoso es, precisamente, el reglamento minibásket y el pasarela, este último probablemente en vías de extinción, para dicha de unos y desdicha de otros. En Andalucía se juega con 6 periodos en minibásket, con reglas para que todos jueguen y finalizando la anotación, como ya he explicado, al alcanzar una diferencia de 50 puntos... pero ya en infantiles no son pocos los lugares en toda España donde se dan diferencias mayores, es decir, donde deja de aplicarse el reglamento pasarela (prácticamente igual al minibásket aunque ya con 4 periodos). Hace poco retuiteé un comentario sobre un partido infantil que acabó por unos 100 puntos de diferencia y donde se expresaba que había sido un "triunfo" forjado desde la "defensa". Cuando lo leí pensaba que el autor estaba de broma: ese "triunfo" se había forjado tomándose un ColaCao con galletas por la mañana, tempranito, cada uno en su casa... 
En estos casos siempre entramos en el terreno ético, pero es que es en este campo donde precisamente debería moverse un entrenador de formación. La ética no es relativa. No lo es, no, no, no y no. No es relativa. Que no. Que no se trata de una opinión. Que no es relativa. Lo siento para el que piense que los niños de 10 años deben afrontar que la vida es dura y tal. Me parece una ridiculez. No hay necesidad de ganar nunca de 100 puntos. Y ojo: yo empecé haciéndolo. Como jugador y después como entrenador, repitiendo y perpetuando el estereotipo. Casi ni dejando que los jugadores recibieran siquiera el balón desde el saque inicial. Pensando que el respeto era dar nuestro 100%. Valiente tontería. El que se escuda en esta filosofía, pobre filósofo es

Un número mínimo de pases, obligar a que cada vez anote un jugador, fomentar el 1x1 incluso en situación de desventaja, robar el balón tras un número determinado de pases del otro equipo, colocar a nuestros peores defensores (o más lentos) con sus jugadores más rápidos, obligar a hacer movimientos individuales no controlados, culminaciones diferentes, lanzamientos en zonas de bajo porcentaje, experimentación de otros roles... y muchas opciones más. Todas pueden ser válidas para evitar situaciones escandalosas y, sobre todo, el destrozo emocional del otro equipo. Porque si piensas que el otro equipo no es tu problema (y recuerdo que hablamos de niños de 10-12 años), vuelve al párrafo anterior: la ética no es relativa.