lunes, 1 de enero de 2018

La autoexigencia

Después de casi 20 años entrenando es normal que haya conocido muchas jugadoras y jugadores con personalidades muy diferentes. Y analizando un poco más allá, todavía más interesante es para mí reflexionar, ahora ya con mucha perspectiva, sobre el perfil tan problemático que tenía yo como jugador, sobre cómo me veo reflejado en chicos y chicas que conozco y entreno, y también cómo puedo intentar ayudarles en este aspecto.

Me suelo definir como inconformista... como una cualidad y también como un defecto. He sido siempre el peor de mis jueces. El más implacable. A nadie le temía más que a mí mismo porque era el que me imponía el listón más alto. Sin embargo, con el tiempo he comprendido que no era a mí solamente al que correspondía poner la altura de ese listón ni tenía por qué recorrer ese camino yo solo. Y a pesar de comprender esto, lo sigo haciendo. 

Esta autoexigencia, digamos desmedida, me ha hecho perderme durante muchos años situaciones extraordinarias simplemente porque se podían hacer mejor. El inconformismo a veces está reñido con la felicidad. Citius, altius, fortius. Cerrarme la puerta a disfrutar lo máximo en cada momento es uno de las peores consecuencias del perfeccionismo. Autoexigencia, inconformismo, perfeccionismo... el cóctel es, a priori, peligroso. Y a posteriori puede serlo aún más.

lunes, 21 de agosto de 2017

El paso cero

Durante muchos años el baloncesto FIBA y el baloncesto NBA han convivido no sin ciertas tiranteces, puestas éstas de manifiesto casi siempre en los torneos internacionales. Unos torneos a los que, por alguna razón, solemos exigir que la selección estadounidense asista. Y no solamente que asista, sino que compita con los mejores jugadores que tiene. 

Desde hace ya bastantes años existe un movimiento de aproximación entre estas dos instituciones. Sobre todo en lo referente a instalaciones y reglamento. Ya casi ni recordamos cuándo se implantaron los cuatro periodos y los 24 segundos de posesión. Y la última modificación fueron el cambio de forma de las zonas restringidas y el aumento de la distancia de la línea de tres puntos que se alejó en el reglamento FIBA (de 6,25 a 6,75 m). Es complicado explicar por qué no se realizó el dibujo exactamente igual que en la NBA (la distancia más alejada está a 7,05 m). Y es complicado porque, como pasa en muchas ocasiones, no se suelen explicar las razones ni los objetivos, aunque imagino que será porque la cancha FIBA es más pequeña (algo que mejorar probablemente en el futuro).

Pero el quid de la cuestión siempre han sido los famosos "pasos de salida". Sí, eso de lo que todo el mundo se ha quejado en alguna ocasión, especialmente en las finales olímpicas de 2008 y de 2012. Porque en la NBA sí están permitidos... ¿o no?

martes, 11 de abril de 2017

Sobre el éxito en minibásket

http://combiboilersleeds.com
He leído con atención en los últimos días cómo muchos entrenadores están reflexionando acerca de lo que es, y también de lo que no es, el éxito en minibásket. El tema es espinoso por muchas razones:

En primer lugar, el éxito no existe per se. Hay que definirlo. Antes de comenzar cualquier proyecto, si posteriormente vamos a querer saber si hemos tenido éxito o no, tendremos que establecer previamente qué vamos a considerar como éxito.

Con una temporada deportiva por delante, lo normal es desarrollar una serie de objetivos y, sobre ellos, definir cuántos de los mismos (o en qué medida cada uno de ellos) se habrán de adquirir para considerar que la temporada ha sido un éxito. 

Una clasificación para un Campeonato de Andalucía, por ejemplo, solamente será un éxito si esa clasificación se ha establecido previamente como un indicador de éxito. Si no hay tal indicador, la clasificación no será ni un éxito ni la no clasificación un fracaso.

domingo, 1 de enero de 2017

11 cosas que aprendí de 2016

Dicen que los años que tienes no son los que ya has vivido, sino los que te quedan por vivir. A mí, sinceramente, me parece una de esas aseveraciones de vendehumos profesional... que quedan muy bien en un libro de autoayuda o en un video de YouTube. Y si el narrador tiene un acento sugerente, la potencial viralidad del video te puede incluso hacer un regalo en forma de fama (probablemente fugaz) que conlleve un cierto ingreso de beneficios. Hoy en día hasta un merecido guantazo en la cara parece que te puede ayudar con esto.

Yo no puedo estar nada de acuerdo con eso de los años... A mí si me preguntan cuántos años tengo  debo responder, con seguridad, que 35. Para mí, esta es la única respuesta correcta porque son los que realmente están en mí. Son mi experiencia, los que han hecho que sean como soy, con todas mis luces y mis sombras. 35 maestros excepcionales... de entre los cuales debo destacar al 2016 por su inmediatez y porque realmente me ha enseñado muchas cosas, a la vez que confirmado otras que sospechaba como verdaderas desde hace mucho, pero que hasta ahora esa enorme escuela que es el tiempo, con su directora la vida, aún no habían hecho.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Los malos de la película

Por lo visto, siempre tiene que haber un malo en cualquier película que veamos... o nos montemos. No íbamos a ser menos en el deporte ni por supuesto en el baloncesto. Así que tenemos nuestros sospechosos habituales, objetivos de multitud de artículos virales en la web: los padres de nuestros jugadores.

Lo que pasa es que la vida no es una película sencilla... Ni los buenos suelen ser tan buenos, ni los malos al final terminan siendo tan malos como pensábamos. Los puntos de vista van cambiando y nuestra trayectoria vital nos va haciendo ver las cosas de otra manera... O quizá siendo más conscientes de eso que los de Oriente aprenden desde hace milenios: el yin y el yang... Dentro de cada bien se encierra un pequeño mal. Dentro de todo mal, existe un pequeño bien. No hay más.

Resulta que los padres son, suelen o pueden llegar a ser malos. La noticia es tremenda y la viralidad potencial ni os cuento. Ahora, yo me pregunto para qué sirve la reflexión sobre ello, porque si no es para aportar algo positivo, pues lo único que puedo comprender es que se publique como una opinión en el blog personal del autor que quiera expresar esta idea. Es una de la razones de ser, de hecho, de estas plataformas. Todo lo demás se aleja de lo que yo entiendo por opinión personal. Porque al final, una opinión es una opinión... Y cada uno tiene derecho a darla, por supuesto. Los que se hagan eco de ella ya son responsables, quizás, de su posible imprudencia. Este es simplemente mi punto de vista.