martes, 23 de agosto de 2016

Ricky pasaba por allí

Esto no es un análisis más de la medalla de bronce obtenida por el equipo masculino español de baloncesto en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Ni siquiera lo es de la última jugada de ese partido por el tercer y cuarto puesto... aunque ésta sí que voy a comentarla. 

Que el deporte de alto nivel tiene una exigencia máxima es algo que yo no voy a descubrirle ahora a nadie. Se tienen que dar muchas condiciones para que un deportista llegue a situarse entre los mejores del mundo. Genética, educación y trabajo. Y pasión, y voluntad, y sacrificio... Y muchas cosas más, pero seguramente todas explicables por la genética, la educación recibida y/o el trabajo llevado a cabo. 

Toda clase de público, el que más y el que menos, no dudará en afirmar que todo esto que he dicho "ya lo sabe". Es lo normal. Tanta gente sabe tantas cosas... Lo que pasa es que yo cada vez tengo más dudas de lo que sé y de lo que no. De lo que es normal, o aceptable, y de lo que no lo es tanto.

Ricky Rubio ha recibido un sinfín de críticas durante el torneo olímpico. Críticas que han ido desde lo profesional a lo personal. Se ha puesto en tela de juicio no solamente su capacidad para tirar o sobrellevar los fallos, sino también su compromiso, su madurez mental, su peinado o incluso su orientación sexual. Se le ha invitado a irse de Río o incluso a dejarse el baloncesto.

No entiendo nada. Me pregunto en qué momento de nuestras vidas nos volvemos así de exigentes. ¿Cuándo dejamos de ser inocentes? ¿Por qué queremos esa excelencia, ajena a nosotros, que nos complazca?

Yo mismo me doy cuenta de haber caído en esta enorme trampa. Desde aquel Campeonato de Europa cadete de Linares, en 2006, son muchas las personas con las que he hablado, desde hace ya 10 años, a las que les dije que Ricky Rubio conseguiría un cuádruple doble en la NBA. Y por ello, aquí estoy yo, habiendo visto prácticamente todos los partidos NBA de Ricky esperando que llegase ese día... Sufriendo con sus lesiones y errores, exigiéndole que mejorara su tiro, que fuera a por cada rebote para ir sumando estadísticas... Y decepcionándome cuando iba comprobando cómo no se convertía en un buen tirador que le facilitara más las cosas en la mejor liga del mundo. 

Y aún así, a pesar de todas mis estupideces, y de probablemente las de mucha gente que será incluso más estúpida que yo, esta temporada estuvo relativamente cerca de conseguirlo: 9 puntos, 10 rebotes, 12 asistencias y 8 robos. A muy poco de convertirse en uno de los cinco jugadores en lograr tal hazaña... Me pregunto cuál hubiera sido mi reacción. ¿Alegría por él? ¿Orgullo por haber acertado? 

Muchas horas despierto esperando ese cuádruple doble que todavía no ha llegado... Pero lo que a Ricky le quitaba el sueño no era precisamente eso. A miles de kilómetros de distancia, su madre pasaba por los peores momentos de su vida. Una vida que se le escapaba y él tan lejos, sin poder estar a su lado. Normal que dudara en abandonarlo todo, en dejar su equipo y la NBA. 

A lo largo de los años, esta generación ya había tenido que sobrellevar al menos un par de veces la pérdida de un familiar prácticamente en la previa de algún Campeonato. Y déjenme que les explique por qué: hasta el momento, en baloncesto hay competición internacional todos los veranos. Era relativamente fácil, aunque triste, que ocurriera. Estadística pura. Sin embargo, esto a la plebe no nos importa. Pase lo que pase, lo primero es el podium. 

Pero esta vez era Ricky. Simplemente es "especial". Porque sí. Porque es "el elegido". Porque una vez le sacaron con una varita y nos creímos que era Harry Potter. Y a partir de ese momento le exigimos que hiciera magia. Que fuera el mejor. Que se convirtiera en todo aquello que nosotros no podíamos ser. Que cumpliera los sueños que nosotros no seríamos capaces de alcanzar. Que en Río se olvidara de la tristeza y que sonriera y fuera feliz como él mismo una vez le dijo a Shved en Minnesota: "Change your face. Be happy. Enjoy!". Así de fácil, porque nosotros, una vez más, se lo exigíamos. Es un profesional. Debía jugar mejor y ya está.

En la última jugada de los Juegos, Australia iba uno abajo. Quedaban unos 5 segundos, así que España debía defender ese balón sabiendo que no habría posibilidad de réplica y que una posible falta los condenaría a esperar el fallo del rival. Si lograba que Australia no consiguiera canasta, sería la tercera medalla olímpica consecutiva.

En ese último saque de banda estamos. Los cambios defensivos en los bloqueos, incluso en los cortes hacia el balón, eran previsibles. Tras recibir Andersen, defendido por Pau Gasol, todos los demás jugadores se mueven. Hacia el balón corta Patty Mills, posiblemente el jugador más peligroso para esta última jugada. Pero Ricky rápidamente salta a su camino, abandonando a su par y negándole la recepción. Aunque Mills lo intenta, Andersen no se atreve a darle el balón. Primer objetivo defensivo conseguido. 

Mills no se rinde, intenta pasar cerca de Andersen para apurar las opciones de recepción. Se dispone a rodearlo e intentar recibir tras el rizo en puerta atrás... Pero fue un grave error. Quizás no si hubiera estado defendido por otro jugador, pero con él estaba Ricky Rubio... 

Mills cortó relativamente cerca de Andersen y Ricky "pasó por allí"... Y claro, todo el que haya escuchado a Sito Alonso en algún clínic hablando de defensa sabrá a lo que me refiero. Mala suerte para Australia. Efectivamente, Ricky pasaba por allí

En Estados Unidos suelen llamar deflection al hecho de tocar el balón pero no robarlo. Esto fue lo que hizo precisamente Ricky. El balón, descontrolado tras el toque de Ricky, salió de las manos de Andersen e impactó directamente sobre el pie de Dellavedova, que estaba defendido en ese momento por Víctor Claver. Con apenas 2 segundos, ambos jugadores intentan cogerlo, pero Víctor realiza una segunda deflection, palmeando el balón hacia la pista trasera australiana. No había tiempo para más. España era medalla de bronce. 

Ricky contraía sus brazos con rabia, celebrándolo. Sabía que había sido crucial en esa jugada. Negando la recepción a Mills en primer lugar y con esa primera y trascendental deflection. Había hecho su trabajo, por supuesto, lo mejor que pudo o supo hacerlo. Como siempre. 

Poco después de la final, un periodista estadounidense escribió: "Seguramente Rubio va a obtener poco crédito por una deflection fundamental para obtener la medalla de bronce". Estaba en lo cierto. Qué menos que haber conseguido, como mínimo, un triple doble contra los australianos... Porque bastante decepción fue el no haberle ganado a los estadounidenses. Casi todo por culpa suya. Por no mejorar el tiro. Por no contratar a un entrenador que le ayude con ello. Por no llevar otro peinado. Por no hacernos cumplir nuestros sueños, de los que le hemos hecho responsable directo. 

Ojalá salgan muchos más jugadores como Ricky Rubio, pero no creo que vaya a ser posible. Yo, sin exigencias desde ahora mismo, prometo simplemente disfrutarlo.



sábado, 20 de agosto de 2016

El capote y el escudo

El final de la primavera es una época prolífica para que los clubes de baloncesto de toda España se pongan manos a la obra y configuren la nueva temporada, una vez que se ha hecho un análisis de la que acaba, con mayor o menor  profundidad o rigor.

Análisis hay de muchos tipos, basados en datos objetivos o en otros que lo son menos. La recopilación de estos no suele ser muy difícil si la estructura del Club es relativamente adecuada.  A los entrenadores les suele gustar hacer las memorias finales, entre otras cosas porque son un instrumento de reflexión personal importante. Cualquier entrenador que se sienta valorado comparte gustoso con su Director Técnico (o su coordinador deportivo) estos detalles y valoraciones.

Otra cosa es la interpretación de los mismos porque, ya se sabe, uno siempre busca aquello que le reafirme en lo que piensa y, cuando algo contrasta con sus creencias, pues simplemente sigue buscando hasta encontrar, como mínimo, el mal menor. Hablando en plata: lo que quiere escuchar y de quien lo quiere escuchar. 

sábado, 13 de agosto de 2016

Cuando ganar no es lo más importante

Los deportistas que compiten internacionalmente, especialmente cuando representan a la selección nacional, tienen una papeleta importante con la que lidiar.

A menudo se comparten sus éxitos y uno los identifica como propios, pero cuando fracasan el proceso de identificación se matiza: también se comparte su fracaso, pero inmediatamente se tiende a culpabilizar al deportista, es decir, nos sentimos mal por culpa suya y se le juzga sin piedad. A veces incluso cayendo en el ámbito personal. Un mecanismo de defensa básico, como si el "ataque hacia nosotros" fuera real...

Esto no creo que sea exclusivo de España, pero aún no siéndolo, desde luego que a nosotros se nos da bastante bien.

La papeleta es la que es... y aunque muchos les achaquen que va en su sueldo y tal (en el de algunos), son humanos. Todos lo son, Rafa Nadal incluido. Y la capacidad de dejar a un lado toda adversidad y también lo contrario, y dar un plus más cuando sabes que tanta gente se siente identificada contigo requiere un trabajo psicológico profesional importante. Importante y fundamental. 

miércoles, 10 de agosto de 2016

Bajarse del carro

No hay nada nuevo bajo el Sol. En este país hay mucha gente de bien, pero cuando se trata de deporte (y aquí da un poco igual que sea baloncesto, tenis o tiro con arco), o somos los mejores, o nada nos vale...

Para bajarnos del carro nos hace falta muy poco. Además, no nos bajamos decepcionados o simplemente tristes. Lo hacemos dando alaridos a los cuatro vientos que ponen de manifiesto, a menudo, nuestras limitaciones. 

Pensar que tenemos la solución perfecta a los problemas con los que se está encontrando nuestra selección de baloncesto masculino es tener mucho ego. O mucha confianza, que también podría ser. Así que una de esas limitaciones podría ser la falta de humildad.

domingo, 7 de agosto de 2016

Perdiendo el norte educativo

La semana pasada se aprobó el Real Decreto que finalmente establece las famosas "reválidas" en España. Escribo la palabra entrecomillada porque ni es el nombre oficial, ni significan que por suspenderlas hayas suspendido la ESO o el Bachillerato. Simplemente, y no es poco, son requisito sine qua non para obtener la titulación, por lo que si no se superan, habrá que volver a realizar la prueba correspondiente (en 4º de la ESO o en 2º de Bachillerato). Al parecer habrá varias convocatorias anuales (una en junio, otra en septiembre y otra probablemente en enero). Pero no aprobarlas no significa que tus estudios de ESO o de Bachillerato desaparezcan instantáneamente. 

Las voces críticas desde el mundo docente no han tardado en dejarse oír. No voy a entrar a valorar si con más o menos razón, pero sí que voy a hacer mi propia valoración del tema incluso aunque su particular relación con el deporte en general y con el baloncesto en particular sea un poco forzada.

martes, 2 de agosto de 2016

El poder de un libro

Allá por 2004 me encontraba en Valencia estudiando Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Una tarde, pegado a uno de los ordenadores de la sala de informática de mi Colegio Mayor, tenía al lado un libro sobre Técnica de Natación. Lo había sacado hacía un par de días de la biblioteca y tenía que estudiármelo para realizar una exposición sobre la enseñanza de la técnica en la iniciación deportiva. 

Un compañero rumano del Colegio, Ingeniero de la Madera, con una beca de doctorado muy difícil de conseguir, hizo la siguiente reflexión con una cara de asombro brutal:

- ¿Se aprende a nadar con un libro?

domingo, 24 de julio de 2016

La Ley 5/2016, del Deporte de Andalucía


El pasado 22 de julio se publicó en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía la Ley 5/2016, de 19 de julio, del Deporte de Andalucía. Una ley ansiada por uno de los colectivos a los que pertenezco: los licenciados o graduados en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte

Que hiciera falta esta ley creo que está fuera de toda duda, más si tenemos en cuenta que todavía para un número sonrojante de gente, mis estudios aún suenan un poco extraños y te hacen la pregunta de confirmación: ¡Ahhh...! Profesor de Gimnasia, ¿no?

No podemos culparlos porque, hasta anteayer, ése era precisamente el único campo que estaba abierto en exclusiva para un "inef", que es otra de las denominaciones típicas que nos suelen colgar (por aquello de las siglas de los Institutos Nacionales de Educación Física). Pero es que resulta que todo esto quedó atrás y la Educación Física Escolar no es otra cosa que una sola de las ramas profesionales que abarcan estas enseñanzas. 

Desde hace ya mucho tiempo, las Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (en adelante CCAFD) se orientan principalmente hacia cuatro ámbitos de conocimiento: el Alto Rendimiento Deportivo, la Enseñanza, la Actividad Física relacionada con la Salud y la Gestión Deportiva. Con muchos matices dentro de ellas, por supuesto.