sábado, 14 de marzo de 2015

Aprendizaje por inmersión

Hay analogías educativas que funcionan a la perfección en el mundo del baloncesto y otras que no tanto. Una de ellas es el aprendizaje por inmersión, tan conocido en la adquisición de una lengua extranjera. Nada como viajar, vivir, estudiar, residir... en un país extranjero para aprender el idioma.

Pues perdonad, pero no. Como que la cosa no está tan clara. El vivir o viajar en el extranjero lo que te expone es a la situación de necesidad, a la obligación del uso de la lengua, a la actividad comunicativa... Pero ya está. ¿Quién no conoce el ejemplo de anglosajones, por ejemplo, a los que les cuesta Dios y ayuda hablar con una fluidez mínima en español después de estar en España durante años? ¿Y a muchos ciudadanos marroquíes o chinos? Estos grupos, por lo general, viven en pequeñas comunidades donde la obligación de usar el español se reduce tanto a lo mínimo que no logran el dominio adecuado de la lengua del país donde residen. Su lengua materna continúa siendo su lengua comunicativa. La otra es una cuestión de necesidad momentánea que rápidamente olvidan. Sobre todo si, como en el caso de España, no es ni requisito sine qua non para obtener la nacionalidad española... 

miércoles, 25 de febrero de 2015

Decisiones previas



Lo voy a intentar decir en pocas palabras... Un entrenamiento es, por definición, la acción de entrenar. Entrenar, a su vez, es prevenir o instruir en algo, normalmente en el mundo del deporte. Prevenir, curiosa palabra. Entrenar e instruir, a su vez, son términos hermanados, e instruir se considera una acción planificada. Si sumamos la "previsión" a la "planificación", creo que sobra decir que inevitablemente llegamos a una conclusión bastante lógica: entrenar es una acción planificada para conseguir un objetivo relacionado con la enseñanza de algo. En este caso me refiero, concretamente, a la enseñanza deportiva

Así pues, si un entrenamiento no está planificado, obviamente no es un entrenamiento. Luego un entrenador es quien lleva a cabo procesos de entrenamiento que se plasman en sesiones de entrenamiento, y éstas a su vez se concretan en ejercicios y tareas... Así que todo el que se hace llamar entrenador y no planifica... no puede ser ni más ni menos que dos cosas: o un ignorante, o un farsante. De palabra, obra u omisión.

Para un entrenador de baloncesto hay muchos niveles de trabajo y todos deberían ser planificados. Por eso es imposible que un entrenador sin ayuda haga bien su trabajo. Puede ser que haga lo mejor que pueda todo lo que hace, pero jamás lo hará bien en un sentido estricto. 

Para empezar, tendría que tener en cuenta la parte más técnica, es decir, todo lo que se refiere a técnica, táctica y estrategia, tanto individual como colectiva, en sus apartados de ataque y defensa. Es lo que se suele considerar lo más específico de lo que podríamos llamar el rol de entrenador principal. Y esto es algo ya bastante complicado... a no ser que, si nos referimos a un equipo de base, venga confeccionado por parte del Club, pero por lo que yo conozco no suele hacerse en líneas generales. Es decir, que el peso planificador suele caer casi por entero en el entrenador (suponiendo que lo sea). Es él el que decidirá si adaptarse a sus jugadores o que sean sus jugadores los que se adapten a él... y todas las combinaciones mixtas que se puedan dar. Desde luego, si no se tiene en cuenta a los jugadores de los que se dispone, mal se empezaría. 

Además, una variable importante a considerar en todos esos aspectos será el tipo de competición en la que participa el equipo... y su desarrollo durante la misma. En un equipo de base quizás no tenga tanta importancia (importancia real, me refiero... aunque claro, esto es una utopía: la competición siempre tiene importancia, cuando no la máxima importancia), pero en un equipo de alto nivel, la competición o competiciones son los elementos que en realidad van a determinar toda nuestra planificación. Los jugadores y la competición son los dos conceptos clave.  

Por otra parte, y no menos importante, deberá conocer, estudiar detenidamente y coordinar todo el trabajo anterior con la planificación en cuanto a condición física. Un entrenador debe conocer cómo trabajar las capacidades condicionales y coordinativas, su evolución, las distintas variables que influyen en ellas, el método por el que llevará a cabo su desarrollo, etc. 

Dependiendo de la profundidad de conocimientos del entrenador, esto último es algo que podría hacer por sí solo... pero aún así nunca lo hará con igual grado de rigor que si contara con un preparador físico que se encargara exclusivamente de ello. Es algo obvio. Los roles de entrenador y de preparador físico son totalmente diferentes, así que aún pudiéndose compaginar, si un entrenador ocupa los dos roles, su trabajo nunca será tan bueno como si, al menos, en un cuerpo técnico determinado hubiera entrenador y preparador físico.

En un entrenamiento hay muchas cosas que observar. Hay que evaluar continuamente. Observarlo todo al mismo tiempo es imposible. Si el entrenador está observando, evaluando, re-evaluando, corrigiendo aspectos técnico-tácticos... se me hace muy difícil pensar que también podrá hacer lo mismo en el apartado puramente físico. Es el preparado físico el que debe realizar esto.

Por otra parte, en esos aspectos técnico-tácticos, el entrenador principal, por sí mismo, tendrá muy difícilmente poder evaluar individual y colectivamente, y ofensiva y defensivamente a la vez. Hace falta más ayuda. Mucha más. Hay tanto trabajo por hacer... y no solamente en cuanto a evaluaciones, pues todavía no he hablado del análisis del equipo rival... y del nuestro. Scouting y contra-scouting. ¿Tiene el entrenador tiempo para todo esto? Definitivamente no. Cuanto mejor trabajo quieres hacer, más ayuda te hace falta. Sin duda, un entrenador ayudante puede ser indispensable. Es indispensable.

A veces, por necesidades del guión (normalmente económico), el entrenador ayudante suele ser el preparador físico, o al revés. Hay veces en las que sale bien... pero siempre será en perjuicio del mejor trabajo posible. Si ocupas dos roles, le estarás quitando tiempo y dedicación a uno de ellos o, probablemente, a los dos.

Por último y no menos importante, llegamos a otro de los aspectos clave: la preparación psicológica. Ésta es un elemento fundamental en la preparación de un deportista. Conocer cómo es un deportista mentalmente es tan importante como el conocimiento de su capacidad condicional. Su perfil motivacional, por ejemplo, puede determinarlo todo. Los deportistas son muy diferentes entre sí, por lo que podríamos pensar que lo que funciona para uno de ellos puede funcionar para todos... y nada más lejos de la realidad. 

Aunque el entrenador debe conocer aspectos clave de Psicología del Deporte, no es ni debe ser un psicólogo deportivo. El psicólogo deportivo debe ser un rol concreto que trabaje tanto con deportistas como con entrenadores. Así pues, será complicado que otra persona que no sea específicamente el psicólogo deportivo, ocupe su rol. 

Teniendo en cuenta todo esto, es el entrenador el que debe decidir. Cuando conoces todo lo que se debe hacer, la cantidad de trabajo fácilmente te abruma. Es muy complicado dejar de hacer lo que sabes que se debe hacer. ¿Cómo afrontar la realización de un trabajo que sabes que podría hacerse mejor? ¿Cómo afrontar la realización de un trabajo que crees que debería hacerse mejor?

El tiempo y el dinero marcan las posibilidades. Hacerlo lo mejor que puedes con los medios de los que dispones supongo que es la solución más ética. Pero para ello hay que dar el primer paso: planificar. Evalúa los medios disponibles, el rol que ocuparás y el que no ocuparás, lo que podrás y no podrás hacer, los integrantes con los que podrás contar en tu cuerpo técnico y cómo su ausencia o presencia enriquecerán el trabajo, cómo se repartirá el mismo... y después de planificar todo esto, entonces eres entrenador de baloncesto. Si no lo haces y no te da vergüenza también puedes decir que lo eres (la ignorancia, voluntaria e involuntaria, es una cura inmejorable para no sentirla), pero en realidad, lo que eres, es otra cosa. Quizás no criticable, pero otra cosa

lunes, 2 de febrero de 2015

"No has aparecido en todo el campeonato"

LA PREVIA
Carlos lleva toda la semana entrenando muy en serio. No es que normalmente no se esfuerce al máximo en los entrenamientos, pero es que precisamente esta semana es especial. Además, ahora que ya se ha hecho pública la convocatoria para el Campeonato Internacional de Navidad, tiene que demostrar su liderazgo delante de los demás compañeros. Sin duda, dar ejemplo ante los compañeros que no han sido convocados justificará su jerarquía dentro del equipo. 

Carlos sueña con ser el máximo goleador del torneo y llegar a la final. Lleva dos años pensando en lo mismo, desde que iba a 4º de Primaria, pero cuanto más cerca está de Navidad, más ansioso se siente. A sus padres incluso no les ha importado que suspendiera un examen de Matemáticas esta semana, ya que está entrenando mucho. "Quizás no le hagan falta las Matemáticas en el futuro, Marisa" -le escuchó decir Carlos a su padre hablando con su madre -"Habrá muchos ojeadores en el torneo... es una oportunidad muy importante".

martes, 20 de enero de 2015

El marcador (volumen IV)


Con este post acaba la serie de entradas sobre el marcador. Además, precisamente en un momento de bastante actualidad, ya que en Estados Unidos se ha dado el caso de una sanción, como la ya comentada en fútbol en Andalucía, a un entrenador de baloncesto que ganó un partido por 161 a 2. Se puede leer esta historia en el siguiente enlace:

Si habéis leído la noticia, pero no sus comentarios, antes de seguir os recomiendo que también les echéis un vistazo. Como varios diarios se han hecho eco de la sanción, yo he leído muchos comentarios de todos ellos. Casi cada uno de los mismos tratan de temas que ya hemos comentado y debatido por aquí. Por supuesto, también mis preferidos:

- ¿Es respeto al rival no dar la máximo?
- ¿Se sentirá menospreciado el equipo que siente que el rival no está dando lo mejor de sí mismo?

martes, 30 de diciembre de 2014

El marcador (volumen III)

Cuando la cuestión técnica deportiva la llevan a cabo profesionales del deporte, que sucedan cosas positivas es mucho más fácil. De lo contrario, podríamos caer en la simplicidad de poner en marcha una medida sobre la que hemos escuchado cosas buenas, pero que por no desarrollarse o no tener en cuenta ciertos aspectos, no termine de asentarse a pesar de su potencial positividad. 

Me consta que hay muchos entrenadores a los que no les agradan las adaptaciones en el reglamento, es decir, en el caso del minibásket piensan que se debería jugar exactamente igual que en el baloncesto sénior. Supongo que hablando de las canastas y los balones sí que están de acuerdo y que se refieren a que no deberían haber "limitaciones tácticas". Así, según algunos de ellos, la defensa zonal debería estar permitida en benjamines y un sinfín de ejemplos más.

Sobre el marcador, supongo que un gran porcentaje de esos mismos que no optan por la adaptación tampoco están de acuerdo en no utilizar el marcador tradicional. Sería bastante lógico. 

Ahora bien, me parece que muchas veces nos falta perspectiva y hay que saber diferenciar y ver más allá de lo que uno siempre ha entrenado. Empatía.

El puntuar por periodos un partido de minibásket me parece un gran acierto, pero de por sí no es suficiente para solucionar todos los problemas. Si no me equivoco, esto comenzó a utilizarse en minibalonmano de una forma parecida:
  • 2 partes de dos periodos cada una.
  • El equipo que anota más goles en un periodo suma un punto.
  • Si un equipo gana los dos periodos de una parte (o gana uno y empata el otro), se anota esa parte: 1-0.
  • Si los equipos empatan a periodos, ninguno de los dos se anota un punto (0-0).
  • Se sigue el mismo procedimiento en la segunda parte.

De esta manera, los resultados posibles serían: 0-0, 1-0, 0-1, 1-1, 2-0, 0-2.

El balonmano es un deporte donde, tradicionalmente, existe la posibilidad de empatar. Ya de primeras se plantea una cuestión que no suele darse en baloncesto, donde tradicionalmente no ha existido el empate, aunque esta cuestión me parece menor: o se permite el empate, o hay un desempate en un periodo extra. Una solución fácil donde casi no merece la pena detenerse.

Donde quizá sea importante parar a reflexionar un momento sería en la cuestión de puntuar por partes. Si cogemos un partido de minibásket de 6 periodos, rápidamente veremos que no es posible el empate dentro de una misma parte, aunque sí si se puntúa por partes, así que solamente tendríamos el "problema" de la posibilidad de empatar al final del partido con las opciones dichas anteriormente: que se pueda empatar o punto adicional... Pero quizás yo no apostaría por un periodo extra para ello.

Pero sin duda, lo que más debate genera son los partidos con gran diferencia de nivel, entre otras cosas porque son los que de alguna manera estimulan el que se reflexione sobre la conveniencia o no del marcador tradicional, así como el plantearnos ciertas modificaciones tácticas. De entre ellas, la joya de la corona: la presión defensiva en todo el campo. Y como se ha venido diciendo, especial importancia tienen estas medidas en las fases previas de las competiciones en las categorías más tempranas, donde las diferencias de nivel extremas suelen darse a menudo. Quizás todo lo que se comenta deba aplicarse exclusivamente en estas fases. Eso como mínimo, pues pienso que no se debería renunciar a esas fases ya que son las que producen que, posteriormente, cada equipo juegue con rivales de su nivel y no estar todo un año martirizado.

Ya se han dado varias opiniones acerca del problema relacionado con la presión defensiva y el hecho de puntuar por periodos: la más oída, y con razón, es la excusa para que los equipos presionen hasta obtener ese "cuarto punto" (si ganas 4 de 6 periodos, ganas el partido). También, ante estas opiniones, en los comentarios de este mismo blog se han propuesto tres soluciones que considero muy válidas:
  1. Una de ellas es que se siga manteniendo que la diferencia de 50 puntos acumulada sea la que marque que un equipo deba defender en pista trasera.
  2. Relacionada con la anterior, en Valencia se cierra el acta a los 50 puntos, pero a partir de los 25 ya no se puede presionar en todo el campo.
  3. Otra es que se haga por periodos: ante una diferencia de más de 15 puntos en un periodo, no se puede defender en pista delantera en ese periodo.
Como digo, todas me parecen correctas y se podrían llevar a cabo. Y propongo otra más, añadida a la anterior y volviendo al tema de los 6 periodos:
  • Se puntúa por partes, anotándose períodos. El equipo que gana dos periodos, gana una parte.
  • El equipo que gana los dos primeros periodos de esa parte, no puede presionar durante el tercer periodo.
  • Se mantiene el marcador arrastrado para contar la diferencia de +50. Cuando se supera, no se puede seguir presionando.
Encontrar soluciones a los problemas está muy bien, pero plantearse los problemas incluso antes de que sucedan es lo que marca la diferencia entre los buenos y los mejores. Y para anticipar esos problemas, nada mejor que contar con gente preparada y motivada en este sentido. 

*Artículo editado: había un error en el párrafo sobre empates y desempates.