Yo no sé cómo enseñar algo sin marcarme un objetivo. No lo puedo concebir. Y no hablo de planificaciones extensas que sólo profesionales, cobrando o no por ello, son capaces de vislumbrar. Me refiero al día a día, al objetivo de cada tarea. Esto es extrapolable a todos los ámbitos, no sólo al baloncesto en particular.
No me cansaré de repetir que si no lo son los clubes, los padres deberían ser más exigentes con los entrenadores que están a cargo de sus hijos e hijas. Además, muchos de ellos ven los entrenamientos prácticamente al completo y por supuesto, todos los partidos... De verdad que no me cuadra.