viernes, 7 de agosto de 2015

Ganar espacio

El verano es una época ideal para que los jugadores de baloncesto evolucionen técnicamente. Hay muchas actividades relacionadas con esto, desde campus de tecnificación hasta asociaciones que se dedican a tecnificar específicamente, pasando por entrenadores personales o individuales.

Con la cantidad de partidos internacionales que hay en verano, es fácil encontrar referentes técnicos en los que fijarse. Yo, específicamente, estoy siguiendo las andaduras de la selección española en el Eurobasket U18 femenino. España ha ganado hoy a Bélgica y jugará mañana las semifinales... y aunque me están decepcionando muchas cosas, no así los referentes técnicos.

España está jugando con falta de chispa, algo no funciona... No sacan una ventaja excesiva de sus sistemas, parece que no aprovechan las características de las jugadoras, pierden muchos balones de saque de fondo, tienen rachas de malísimos porcentajes de tiro, en ocasiones fallan canastas relativamente fáciles... En definitiva, falta frescura, pero quizás lo más grave es que a veces se perciben actitudes negativas. Y aún así, están en semifinales... 

Decía Víctor Lapeña que tenían que crecer muchísimo en ataque (han ganado 3 partidos en la prórroga y perdido uno... lo cual está muy cerca de haber podido perder 4 partidos), pero el caso es que, aunque han mejorado algo, aún falta mucho. Veremos mañana, porque el campeonato ya se les podía haber acabado hoy y no queda mucho tiempo para crecer.

El tema es que cuando hay jugadoras con unos fundamentos extraordinarios, la ventaja es grande. El video es sobre Ángela Salvadores, que es probablemente la jugadora de referencia de esta generación y la que mejor utiliza la parada abierta, sobre bote, para ganar espacio. 

Cómo fija con su último paso, muy amplio, sobre bote a la defensora, saltando lateral o hacia atrás para detenerse en uno o dos tiempos (o en "uno y medio", ya que a veces es casi imperceptible saber si apoyó los dos pies a la vez o no), es un auténtico clínic. Normalmente lo hace botando con mano izquierda y ni siquiera le hace falta que la distancia entre sus pies en la parada no sea cómoda, es decir, suele ser mucho menor que la anchura de sus hombros (pies muy juntos). Incluso tira lateral, algo desequilibrada... pero sin duda, una referencia técnica en este movimiento para ganar espacio.





domingo, 2 de agosto de 2015

El romanticismo de una nueva temporada

Yo que siempre he defendido los proyectos educativos a largo plazo, la confección de un currículo lógico en una institución deportiva, el seleccionar los contenidos de una forma científica para poder construir el juego a través de una secuencia de complejidad creciente... y en definitiva, que un determinado Club tenga una filosofía propia, pongo en duda todo esto por otra visión más romántica...

Resulta que jugadores y jugadoras de formación, al menos un gran número de ellos, viven los meses desde que acaba una temporada, hasta que empieza una nueva, de una manera especial. Es cierto que muchos clubes ya tienen cerrados sus entrenadores, pero también sabemos que en muchas ocasiones los coaches escasean... especialmente los buenos. Y además, siempre puede haber cambios de última hora relacionados con los trabajos, las familias... o que un determinado entrenador decida cambiar de aires, ¿por qué no?

Entonces empieza la intriga... "¿Quién me entrenará este año?"

jueves, 23 de julio de 2015

El líder positivo

Trabajar con grupos no suele ser sencillo. Es de sentido común deducir que el grupo es bastante más que la suma de los individuos que lo componen... Además, si se estudia en serio el tema, no hay lugar a dudas. Profundizar en la Psicología de los Grupos, como materia académica, me parece extraordinariamente interesante... sobre todo si te dedicas profesionalmente a la gestión de los mismos.

Una de las creencias populares que se dan acerca de los grupos es la de que si está "hecho" es más fácil de gestionar. Puede ser que a veces sea así, pero empezar a trabajar con un grupo ya formado, "hecho", es contraproducente en muchas ocasiones, aunque pueda parecer todo lo contrario.

lunes, 20 de julio de 2015

Selecciones nacionales (ya, claro)

Tenis, fútbol femenino, bádminton, baloncesto...

En los últimos tiempos está bastante caro representar a España. No solamente porque el nivel de los deportistas sea alto, sino porque poco más o menos que se juegan la salud al hacerlo. La salud física siempre, claro está, ya que va con la profesión, pero otras veces es la mental la que está en peligro... lo cual tiene bastante peor solución. Y ojo: no hablo de la parte psicológica de la competición que implica tanta o más preparación como el apartado físico. Me refiero con mental al desgaste, al estrés que supone tanta basura que aparece en los medios de comunicación (y por supuesto, también lo que no aparece) por situaciones completamente evitables.

domingo, 21 de junio de 2015

¿Y quién vigila a los vigilantes?


El comunicado de la selección femenina de fútbol es de traca.

Normalmente cuando el río suena, agua lleva... Y aquí está claro que pasa algo. Pasaba cuando hubo denuncia a la seleccionadora de natación sincronizada y seguramente pasará ahora. Aunque el tema en cuestión de la polémica sea muy diferente (al menos hasta donde yo, o el público en general, sé o sabemos).

Claro, que esto es España y uno no sabe de quién se puede fiar y de quién no... Yo en este caso me voy a mojar y rompo una lanza en favor de las jugadoras. 

"Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Incluso puedes engañar a todos algún tiempo. Pero no puedes engañar a todos todo el tiempo". Dicen que lo dijo Abraham Lincoln. Completamente de acuerdo.

Llega un momento en el que el trabajo de otros "te salpica". Y lo hace porque, si tú trabajas menos de lo que debes, quedas en evidencia. Quizás cada uno tenga un volumen y/o calidad de trabajo máximo que puede realizar por una simple cuestión de capacidad. Quizás no sea un problema de capacidad, sino de simple desconocimiento. Desde luego, la combinación de la falta de capacidad con el desconocimiento sería un desastre, por la presumible mediocridad del resultado, pero llevaría a que el entrenador tuviera la conciencia tranquila (es el único efecto positivo del desconocimiento, que ya es bastante). En cambio, conocer tu tarea como profesional y no llevarla a cabo por falta de capacidad te lleva a un camino diferente.

Ser consciente de esa falta de capacidad para hacer lo que debes puede llegar a ser complicado. Normalmente te lleva a dos tipos de actuaciones. Una, como decía antes, es cerrarse en banda. Total, esto es España y es deporte femenino. Lo normal es que nadie se dé cuenta. Ojo: esto pasa en todos los deportes, así que no es un mal endémico futbolístico. Lo mismo sucede planificando mal un Mundial de fútbol que diseñando un ataque contra zona patético el último día de concentración, sin ver lo que funciona y lo que no, antes de un campeonato de baloncesto. El talento de las jugadoras muchas veces te salva del ridículo. Otras, por suerte, no.

También te puede llevar, por otro lado, a buscar ayuda. Si ves que no llegas a lo que debes, quizás debas pedir ayuda, compartir responsabilidades y obviamente méritos. Puede ser que sea una percepción mía personal, pero para mí que a la gente le va más la otra vía. Sí, la de esconder las vergüenzas. Esto es España: nos suele ir más el estar a la defensiva.

Ahora bien, a veces también entra en juego la cuestión volitiva: "Sé lo que tengo que hacer, pero es muchísimo trabajo y... bueno, quizás el resultado sea el mismo". A lo peor, incluso quitando la parte final. Vamos, que puede ser que se dé por bueno lo conseguido hasta ese momento y con eso le valga al que toma las decisiones. Conformismo. Mal amigo de los grandes resultados. 

El problema es que sí ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces, entonces estás peor que al principio. 

El verano pasado se pidió la dimisión de Juan Antonio Orenga públicamente. La repercusión del Mundial de España de baloncesto masculino provocó un juicio público masivo. Cánticos en pabellones, redes sociales echando humo... Y las declaraciones del ex-seleccionador que ayudaron bien poco. Y la gente iba a más: pedía responsables deportivos, pero... ¿Quién vigila a los vigilantes?

El asunto de ahora tiene, desde mi punto de vista, muy poco arreglo. Y es que, si hasta en la Delegación Federativa de la provincia más pequeña encuentras luces y sombras, ¿qué no vamos a encontrar conforme subimos escalones? Porque para mí que, arriba del todo, da muy poca luz y los vigilantes están muy a la sombra, tranquilos e imperturbables... porque no los vigila nadie.