domingo, 1 de enero de 2017

11 cosas que aprendí de 2016

Dicen que los años que tienes no son los que ya has vivido, sino los que te quedan por vivir. A mí, sinceramente, me parece una de esas aseveraciones de vendehumos profesional... que quedan muy bien en un libro de autoayuda o en un video de YouTube. Y si el narrador tiene un acento sugerente, la potencial viralidad del video te puede incluso hacer un regalo en forma de fama (probablamente fugaz) que conlleve un cierto ingreso de beneficios. Hoy en día hasta un merecido guantazo en la cara parece que te puede ayudar con esto.

Yo no puedo estar nada de acuerdo con eso de los años... A mí si me preguntan cuántos años tengo  debo responder, con seguridad, que 35. Para mí, esta es la única respuesta correcta porque son los que realmente están en mí. Son mi experiencia, los que han hecho que sean como soy, con todas mis luces y mis sombras. 35 maestros excepcionales... de entre los cuales debo destacar al 2016 por su inmediatez y porque realmente me ha enseñado muchas cosas, a la vez que confirmado otras que sospechaba como verdaderas desde hace mucho, pero que hasta ahora esa enorme escuela que es el tiempo, con su directora la vida, aún no habían hecho.

Quizás me deje algo en el tintero... pero esto ya lo tengo claro.

  1. Un amigo solamente es un amigo cuando lo demuestra sin estar tú presente. Tu día a día te enseña a diferenciarlos, a leer entre líneas, a respirar las relaciones y detectar algo que no entiendes... o que entiendes perfectamente y no te gusta. Seguramente no hagan falta ni explicaciones.
  2. Las cosas fluyen fácilmente cuando dices la verdad. El delicado equilibrio entre la prudencia y la sinceridad te hace más feliz. Pero si hay que elegir, elijo la sinceridad. Por principios. Por honestidad. Si hay personas que están en tu vida que mienten o no son sinceras, también dificultarán ese flujo de las cosas. 
  3. Cuando todo sale mal, cuando te sientes perdido y parece que nada tiene solución, respira. Ve a casa. Mira a los ojos de la gente que te quiere y verás una razón para seguir adelante. Déjate abrazar. Y verás las cosas de forma diferente a la mañana siguiente. Incluso después de ese abrazo, probablemente ya todo habrá empezado a cambiar.
  4. El amor, el cariño, la felicidad... crecen cuando se comparte. Confirmado. 
  5. En la vida hay que ser valiente. Si no estás a gusto en tu trabajo, analiza por qué. Qué te hace falta para estarlo. Asegúrate de planificar un cambio. Márcate un objetivo. Espera la oportunidad y aprovéchala. Adelante. 
  6. Equivocarse es parte de la vida. En todos los aspectos. Quien te castiga por ello, a pesar de las disculpas, no merece ni tu amistad, ni tu tiempo. 
  7. La negatividad se puede encontrar por todas partes. Lamentarse continuamente por todo y no ser proactivo te lleva a una espiral que te hunde más y más. Si lo analizas todo a tu alrededor, si tienes ojo crítico, es muy fácil encontrar aspectos a mejorar en todos sitios. Quedarse en el análisis es lo fácil. Actúa. 
  8. Si no compartes los valores de un determinado lugar... ¿qué haces en ese lugar? 
  9. El éxito es relativo. Si de verdad quieres tener éxito, busca en tu interior. Si estás satisfecho con lo que haces a diario, si das el 100% en todo lo que te planteas, si tienes la responsabilidad moral de tu deber por encima de objetivos superficiales... entonces estás teniendo éxito, aunque quizás no te hayas dado ni cuenta. 
  10. Hay muchísima gente que valora positivamente las cosas que haces. A veces te lo dicen y otras no. Entre estas personas, las hay que te lo pueden transmitir por diferentes objetivos o con intenciones dispares. Pero igualmente las valoran, ya sea de forma altruista o interesada. No desconfíes siempre de ti mismo. Es lo que los mediocres pretenden. En ocasiones, déjate valorar. A todos nos hace falta un empujoncito de vez en cuando. 
  11. Todas las opiniones no son respetables. Escudarse en el derecho a la opinión no es incompatible con el respeto o no hacia la misma. El racismo, la xenofobia, el machismo, la intolerancia, el terrorismo... son opciones y/u opiniones que no pueden ser respetadas por mí. 
Como decía, tengo luces y sombras.. y las sombras de este último año me duelen aún, incluso habiendo pedido perdón por ellas. Pero quiero pensar que todo sirve para algo... e igual que me sirvió a mí, también les habrá servido a las personas que de alguna manera perjudiqué, o no supe encontrar el método para ayudarlas. A ellas, a las que les puse una piedra en el camino, ya fuera intencionadamente para ver si podían superarla y no lo hicieron, o de forma inconsciente por un grandísimo error... les vuelvo a pedir perdón. No puedo hacer mucho más, salvo desearles la mejor de las suertes, con toda la sinceridad de la que soy capaz. 

No voy a ser hipócrita y desearle también suerte a quien me ha tratado mal. El 2016, como decía, también me deja gente que lo ha hecho, por supuesto. Incluso algunos cuya forma de actuar ha sido probablemente la peor que he recibido nunca. Pero que no les desee suerte no significa que no quiera que les vaya bien. Me mantengo neutral, pero si les va bien, lo que sí que deseo es que no se deba a la suerte, sino a un buen quehacer profesional, a ser conscientes de sus limitaciones y buscar las herramientas (o las personas) necesarias para avanzar. Todo lo que necesitan está a su alrededor, pero quizás primero tengan que sacar de su interior el orgullo y la oscuridad, de lo contrario no les cabrá nada más. Porque los objetivos oscuros, los ocultos... no son una gran manera de liderar nada. El éxito a través de las mentiras no es un éxito en absoluto. Es otra mentira más: la que uno se dice a sí mismo. 

En definitiva: ánimo con el 2017. Aunque este 2016 será para mí muy difícil de superar. ¿Quién sabe? Quizás depende sobre todo de nosotros hacerlo aún más espectacular. Por intentarlo no va a quedar.

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